jueves, 30 de abril de 2009

ARROZ CON BOGAVANTE

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ARROZ CON BOGAVANTE

Ingredientes (para 6 personas)

Para el arroz:
- 600 grs. de arroz bomba
- 2 Bogavantes vivos (500 grs./pieza aprox.)
- 2 litros de caldo
- 2 dientes de ajo
- Aceite de oliva virgen
- Sal
Para el caldo o fumet:
- Restos de pescado (cabezas, espinas, recortes... nunca vísceras)
- 1 cebolla
- 1 tomate maduro
- Agua, aceite de oliva, sal y laurel

Elaboración:

Primero se prepara el fumet en una olla, donde se ponen a hervir al menos 2 litros de agua. Se le añaden los restos de pescado, la cebolla y el tomate troceados en cuatro partes, tres hojitas de laurel, sal y un chorrito de aceite de oliva. También admite una pastilla de caldo de pescado. Se deja la olla en ebullición entre 20 y 25 minutos, desespumando y desengrasando periódicamente la superficie. Una vez retirada del fuego se separa el caldo de los restos sólidos con un colador, y se reserva para hacer el arroz.

Se coloca al fuego la paella o similar, con un fondo de aceite de oliva y con los dientes de ajo cortados en láminas. Se trocean los bogavantes en vivo (la cabeza en dos partes, la cola en tres rodajas y cada pata en otras dos, sin desperdiciar nada) y cuando los ajos están dorados se echan los trozos de bogavante a la sartén. Se les va dando la vuelta hasta que adquieren el color rojizo de manera más o menos uniforme y se retiran del aceite, reservándolos para luego. Es conveniente darles unos cortes con unas tijeras fuertes de cocina, para facilitar la labor posterior de los comensales.

En el mismo aceite, con los restos de la fritura del marisco, se echa el arroz y se le da unas vueltas. Se añade el fumet, en principio el doble del volumen del arroz, y se prueba de sal, añadiéndole si es necesario. También admite un chorrito de tomate frito. Cuando el agua empieza a borbotear se colocan encima los trozos de bogavante que habíamos separado y se deja a fuego medio durante unos 20 minutos. Con toda probabilidad, antes de transcurrido este tiempo habrá que añadir más caldo para que el arroz no se seque demasiado. Finalmente se deja reposar unos minutos y ya está listo para servir.

Resultado:
Lo aprendí de Javier P.P.
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lunes, 27 de abril de 2009

1ª ETAPA: De Saint Jean Pied-de-Port a Pamplona

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- Distancia recorrida: 81 Km.
- Hora de Salida: 08.30 h.
- Hora de Llegada: 19.15 h.
- Puertos con dificultad: Puerto de Ibañeta (1.057) - Alto de Mezkiritz (950) - Alto de Erro (801)
- Lugares de paso: 1. Saint Jean Pied-de-Port - 2. Puente de Arnéguy (frontera) - 3. Puerto de Ibañeta - 4. Roncesvalles - 5. Alto de Mezkiritz - 6. Alto de Erro - 7. Zubiri - 8. Albergue (Pamplona)

Viernes, 27 de Marzo de 2.009 - Soleado y con buenas temperaturas

- Desarrollo de la jornada: El despertador sonó a las 7. Después de la nochecita que nos habían dado nuestros compañeros de dormitorio, no creímos necesario tomar las precauciones debidas para respetar su sueño. ¡Ni por esas dieron muestra alguna de vida animada! Después de arreglarnos y de preparar nuestros equipajes, con las luces encendidas y con el ruido normal que pueden hacer cinco personas que se mueven y hablan, nos marchamos de la estancia y... ¡Seguían durmiendo! ¿Serían muñecos sonoros programados para ponernos a prueba?

El desayuno lo hicimos en el propio albergue, servido por Mme. Janine, autocalificada como mère des pèlerins (madre de los peregrinos). Un sencillo café con leche y unas tostadas que luego se reveló como el desayuno más cutre de todos los que vendrían. Todavía éramos novatos. Para muestra, ver las caras de alegría que teníamos al salir por la Puerta de Santiago.

La cara de circunstancias es de Víctor (sonrisa forzada incluida),
que perdió antes de la línea de salida el flamante guardabarros que llevaba su bici .

Saint Jean Pied-de-Port se encuentra a 163 m. de altitud. A la salida recogimos todos una piedra del camino, cada cual más grande, para llevarla en la mochila con intención de dejarla con un deseo al llegar a la Cruz de Hierro, como marca la tradición. Con las dudas sobre el itinerario a seguir ya solventadas el día anterior, cogimos la carretera de Valcarlos en dirección al Puerto de Ibañeta. Con un tráfico prácticamente inexistente y con un día soleado fuimos sobrepasando, sin prisa pero sin pausa, las poblaciones de Arnéguy y Valcarlos, para acceder con pendientes muy suaves por el desfiladero que nos lleva a la base del puerto. La subida final tiene unos 8 km. de longitud y numerosas curvas, algunas de ellas muy cerradas, ascendiendo por una zona boscosa desde donde se contemplan grandes laderas montañosas. Mi consejo es tomársela con calma y disfrutarla charlando, porque el final llega. El acceso último al puerto es un poco puñetero. Se trata de una recta de unos 300 m. de fuerte pendiente que parece que nunca se acaba. Pero sobre las 10.45 h. ya estábamos arriba.

En el Puerto, a 1.057 m. de altitud, se disfruta de un gran momento, porque se ha superado una de las principales dificultades de todo el Camino. Allí se encuentra la capilla de San Salvador, que remplazó en su día a un albergue medieval. Aparte de las fotos de rigor, es oportuno evocar en este lugar la leyenda de Roldán, quien acompañado de sus tropas tras el saqueo de Pamplona fue atacado por los Navarros, que le dieron muerte en el año 778.

















Tras poco más de 1 Km. de bajada llegamos a Roncesvalles, lugar tradicional de inicio del Camino dentro del territorio nacional, que poco más tiene que el gran albergue de acogida, la colegiata gótica, la iglesia de Santiago y algunos establecimientos de hostelería. La parada es obligada, no solo para llevarse en la credencial uno de los sellos más bonitos de todo el Camino, sino porque unas cervezas frías con un bocata de chistorra "de la casa" entran mejor que bien y reponen de las posibles "pájaras" que le entran a alguno en la subida al Puerto. Todos los días a las 20 h. se celebra la Misa del Peregrino, a la que evidentemente no pudimos asistir .
















Saliendo de Roncesvalles, justo tras el cartel que sale en la foto anterior, el Camino abandona el asfalto y se interna en un bosque de acebos, hayas, boj y pinos por el que pronto llegaremos a Burguete. Bonito pueblo característico del pirineo navarro. Más adelante, antes de llegar a Zubiri, atravesaremos Aurizberri, Bizkarreta y Litzoáin. Los altos de Mezkiritz y de Erro se revelan como poco más que "chinchetas" en comparación con el puerto anterior. La dificultad principal no está en superarlos, sino lo mal preparado que está el Camino para las bicicletas. Ni tan siquiera está señalizado cuando es apto o cuando no lo es. Constantemente tenemos que superar portezuelas entre fincas que suponen un incordio (parar, bajarse de la bicicleta, abrir, pasar con cuidado por su estrechez, esperar a que pase el último, volver a cerrar, subirse a la bici...). Por no decir de las zonas en que hay que cargar con la bicicleta y sus alforjas a peso, debido al mal estado de los senderos, con grandes escalones, piedras de gran tamaño y grandes raíces que llegan a impedir la circulación y pueden ocasionar caídas de importancia. Como en Galicia, deberían de estar señalizados los tramos que son viables para todos y los que sólo lo son para peregrinos a pie, pero como no lo están, para no llevarse sorpresas desagradables, es mejor preguntar antes en los albergues u otros sitios de paso. La alternativa es la carretera.

¿Qué es duro? ¿Qué es bonito? ... ¡A mí que no me cuenten! ... ¡Hasta Santiago sin bajarse de la bicicleta!













Los paisajes merecen ser disfrutados en todo el prepirineo navarro, en constante sube y baja por bosques, prados, arroyos y caseríos, nos encontramos frecuentemente con rebaños de ovejas, caballos y vacas. Sean de la época que sean, las construcciones están muy cuidadas y mantienen un estilo inconfundible, con balcones de madera, escudos e inscripciones en piedra... todo lo contrario al "feismo" que abunda por nuestros lares.

Ya con hambre, casi a las 15.00 h. llegamos a Zubiri, situado en el Valle del Río Arga que nos llevará a Pamplona. Un "enterado" bienintencionado nos dice que, a lo sumo, nos faltan unos 45 minutos de etapa, con lo que nos tomamos nuestro tiempecito para comer un buen "menú del peregrino". Ya queda poco.













A Partir de Zubiri, el Camino, más bien sendero, va en paralelo al cauce del río y próximo a la carretera, pero sigue teniendo las mismas dificultades para circular que los tramos anteriores. En alguna zona se salva un fuerte desnivel con unos escalones hechos con grandes piedras y con traviesas de ferrocarril (Otra vez a carretaaaar la bici ... ¡P´abernos matao! ... Lo de los 45 min. debía de ser para listos... y cuesta abajo... pero las risas no nos las quita nadie). En ocasiones algún tramo va junto a la carretera. Es impresionante la cantidad de gente que practica el ciclismo por esta zona, no me extraña que de vez en cuando salga de aquí un "Induráin". Casi van en caravana, y en ambos sentidos. El problema es que se juegan el tipo, porque es una vía sin arcén y con mucho tráfico.

A unos cinco Km. de Pamplona el Camino se convierte en un paseo fluvial, merecido premio a nuestro esfuerzo, pero da mil vueltas para no llegar nunca. Paramos a preguntar. La gente muy amable. Un ciclista se brinda a acompañarnos hasta el albergue. Más adelante se nos unirán otros dos que, con una animada conversación, nos hacen más llevadero el final de etapa. Lo notamos como un cierto "espíritu de ayuda al peregrino", aunque quizá vayamos llamando la atención. A las 19.15 h. llegamos al punto final de nuestra primera jornada: El Albergue Casa Paderborn, regentado por alemanes.












Nos reciben con cara de admiración (¡Vienen desde St.Jean Pied-de-Port! ... expresado con acento alemán) y nos obsequian con un maravilloso zumo de naranja natural que nos bebemos antes de sellar las credenciales. Sólo nos queda desmontar las alforjas, una buena ducha, los vaqueros y... ¡a disfrutar de Pamplona! Aunque poco, porque a las 22.00 h. nos cierran las puertas.

Juan, el que se brindó a entregar por nosotros la furgoneta, nos esperaba a nuestra llegada y nos sirvió de "cicerone". Nos acompañó por las calles del centro (Estafeta, Plaza del Castillo...) y nos llevó por algunos buenos sitios para tomar unas cervezas y picar algo antes de retirarnos a descansar hasta el día siguiente. También aprovechó para contarnos la parte de la historia de Navarra que no le había dado tiempo el día anterior. Un auténtico "crac".


Compartimos habitación con un joven peregrino, pero, era tal la admiración que nos mostraba, que fue incapaz de molestarnos lo más mínimo en toda la noche. Dormimos "a pierna suelta". Nos hacía falta.



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domingo, 26 de abril de 2009

Nuevos objetivos

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¡Allá vamos otra vez!

Los cinco Juramentados se embarcan en una nueva aventura. En esta ocasión se trata de una travesía de montaña de una sola jornada que, partiendo de Ponferrada antes del amanecer, recorre unos 66 Km por un circuito de gran belleza y de elevada exigencia física.


Se trata de una prueba no competitiva que, partiendo de una altitud inicial de 540 m., discurre por el valle del Río Oza, Montes de Valdueza y el cordal de los Montes Aquilianos con constantes subidas y bajadas, alcanzando una altitud máxima de 2135 m. en la Silla de la Yegua. En función de la naturaleza del terreno se puede hacer andando o corriendo, siempre intentando no quedar fuera de tiempo en los sucesivos controles.
























Emprendemos este nuevo reto con mucha ilusión (alguno ya dice que la próxima en piragua). Ya estamos en plenas gestiones para hacernos con el material técnico necesario y pronto empezaremos con los entrenamientos para ponernos a tono. Los elementos principales son una buena "cabeza", unas piernas fuertes, un corazón de hierro y un espíritu joven... y si lo acompañamos de unas buenas zapatillas de trekking y una viserita... lo disfrutaremos a tope.


viernes, 24 de abril de 2009

DEBATES FAMILIARES

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CULTURAS

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¡Abstenerse los escrupulosos!

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Video aportado por Carlos C.A.

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jueves, 23 de abril de 2009

AGUA DE VIDA

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martes, 21 de abril de 2009

Etapa CERO: El Traslado

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Jueves, 26 de Marzo de 2.009 - Soleado y con buenas temperaturas

Para el traslado al punto inicial en Saint Jean Pied-de-Port decidimos como opción más conveniente alquilar una furgoneta con capacidad suficiente para cinco personas, más las cinco bicicletas y los respectivos equipajes. Conseguimos una Ford Transit de 9 plazas, que quedaron reducidas a 6 al abatir el asiento trasero, pero la capacidad del maletero se adaptó a la medida de nuestras necesidades. No es una solución fácil, porque la furgoneta hay que entregarla a una hora determinada en un lugar en que la empresa de alquiler tenga delegación (en este caso en Pamplona), pero a través de un amigo encontramos a una persona, Juan, que se brindó a ayudarnos. Lo recogeríamos a la ida en Pamplona, vendría con nosotros hasta el final, y a partir de ahí se haría cargo de la furgoneta para llevarla de nuevo hasta Pamplona y entregarla allí sin "confesar" que había salido de territorio nacional (habría que pagar una cantidad adicional).

El día del viaje comenzamos muy temprano la ruta de recogida del personal en sus domicilios con "puntualidad gallega", acomodando bicicletas y equipajes con rapidez, de la manera que ya habíamos probado la tarde anterior. A eso de las 08.00 h. ya estábamos circulando por la autopista A-6 rumbo a Francia con la idea de llegar a Pamplona con tiempo suficiente para realizar la "maniobra" descrita.












El viaje transcurrió por los cauces previstos, parada a comer incluida, y sin más contratiempo que algún despiste al pasar por Vitoria, debido a que en la autopista que la bordea no está indicada la dirección a Pamplona (hay que seguir en dirección Bilbao hasta que más adelante aparece algún cartel indicador). A partir de Pamplona, nuestro acompañante demostró ser un auténtico "crac". No ya por el hecho del enorme favor que nos estaba haciendo, sino porque nos amenizó el viaje de manera insospechada. Nos dió gran cantidad de información sobre el Camino (pertenecía a una agrupación de Amigos del Camino de Santiago) y, de haber tenido más tiempo, nos habría contado la historia de Navarra con pelos y señales. Muy ameno.

LLegamos a Saint Jean Pied-de-Port sobre las 17.00 h. La primera obligación, dirigirse al 39, Rue de la Citadelle a la oficina de acogida, donde hay que inscribirse y sellar de salida la credencial de peregrino, documento que acredita tal condición.


Allí nos dieron información, nos proporcionaron un lugar para dejar a cubierto las bicicletas hasta el día siguiente y nos enviaron al albergue público (hay varios privados), situado en el nº 55 de la misma calle. Juan tenía el tiempo justo para llegar al aeropuerto de Pamplona y entregar la furgoneta antes de las 20..00 h, y cumplió su parte.

El albergue está en un edificio antiguo con muros de piedra y ventanucos altos, con habitaciones a diferentes niveles unidas por una escalera en bajada, y con los servicios al principio y al final de la escalera. Muy austero, ambientado para comenzar la andanza de peregrino. Después de acomodarnos en una habitación comunitaria ocupada por otras cuatro personas, ya casi al caer el sol, nos fuimos a conocer el pueblo. Con la luz cada vez más escasa para sacar fotografías, pero con tiempo suficiente para tomarnos unas "garimbas" (bière pression) antes de cenar, quedamos gratamente sorprendidos.













Fuimos a cenar al sitio donde nos recomendaron en la oficina de acogida (Chez Dédé 3, rue de France), muy próximo al albergue, y la verdad es que acertaron de pleno, porque por un módico precio cenamos estupendamente con el menú del peregrino. También fue importante la información que nos suministraron sobre el estado del camino, ya que nos disiparon las dudas que teníamos sobre el itinerario a seguir al día siguiente.

Para Acceder a Roncesvalles hay dos alternativas posibles, ambas exigentes físicamente: El camino de la montaña o Ruta de Napoleón, que asciende hasta una altitud de 1430 m (collado de Lepoeder) o la variante de Valcarlos, que atraviesa el puerto de Ibañeta de 1.057 m. de altitud. El primero es más difícil, pero el paisaje que se puede contemplar es impresionante. El segundo es más seguro, y aunque discurre por zona arbolada, tiene el inconveniente de que va por una carretera con tráfico.

Nuestras dudas provenían de que la predicción meteorológica no era muy segura, y temíamos que se nos echasen las nubes encima en medio del monte. Decidimos no arriesgar en la primera etapa y seguir el itinerario más seguro, en el momento en que nos informaron de que el terreno no estaba transitable, con las pistas con nieve y mucho barro, y de que en los día anteriores habían rescatado a un peregrino en bicicleta y habían encontrado el cadaver de una chica semienterrado en la nieve.

A las 22.00h, hora marcada para el cierre de la puerta del albergue, nos recogimos para descansar, ya que la noche anterior no habíamos dormido mucho y estábamos cansados. No conseguimos nuestro objetivo, porque nuestros acompañantes, ya para entonces acostados, comenzaron un concierto de ronquidos con sonido cuadrafónico del que no había manera de zafarse. Ni con aplausos, ni con chasquidos, ni dando voces. Seguían impertérritos con su interpretación "musical". A eso de las 3 de la madrugada, vencidos por el cansancio, nuestros oídos superaron el umbral del desagradable sonido y nos quedamos dormidos. Corto descanso para la dura prueba del día siguiente.












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domingo, 19 de abril de 2009

REFLEXIONES IMPENITENTES

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¡...Con perdón...!

Después de haber finalizado la pequeña aventura del Camino de Santiago, que me ha aportado "luz y fuerza", y una vez transcurridos los ritos sociales de la Semana Santa, me parece oportuno dedicar un pequeño espacio para aportar mi particular punto de vista a un tema de gran importancia para muchos. Se trata de la religión como hecho social.

Seguramente es muy pretencioso por mi parte abordar este asunto, y probablemente muy escaso el espacio que puedo dedicarle, dado que forzosamente he de sintetizar al máximo mis ideas sobre un objeto que suscita controversias de todo tipo y, por tanto, necesitaría de muchas matizaciones. A pesar de todo ello, me parece un asunto apasionante y voy a "pecar" de atrevido.


Considero que toda religión es un sistema de valores colectivo, fundamentado en cada caso sobre una proporción singular de conocimientos y de creencias en lo desconocido. Se manifiesta a través de una interpretación específica del orden natural y social, que implica todo un sistema de comportamientos y de actos rituales. Los individuos se adscriben a ella en diferentes grados, ya sea por educación, por convicción o, según los casos, por coacción, llegando a interiorizar ese sistema de valores, a identificarse con ellos y a asumirlos como propios.

Es aquí donde radica su importancia, tanto a nivel social como individual, como elemento que puede colaborar a unificar y a cohesionar a una colectividad y como criterio de comportamiento y apoyo en los momentos de duda. Nada más... ni nada menos.

Cada una de las religiones y su singular sistema de valores ha estado o está asociada a un determinado colectivo humano. Por ello, todo buen gobernante debe de conocer su extraordinario valor, ya que a lo largo de la historia hay múltiples ejemplos de que en base a la religión se han acometido objetivos tan dispares como el de ejercer un férreo control sobre la población o el de tumbar gobiernos o sistemas sociales. Por ello sus seguidores han sido perseguidos en ocasiones... y perseguidores en otras.

También supone una labor constante de las autoridades religiosas, puesto que su sistema de valores ha de estar permanentemente actualizado, adaptándose progresivamente al nivel de conocimiento social alcanzado por el colectivo al que está asociado. Nivel que, en la medida en que se va ampliando, retoca y reconduce las creencias nuevamente al ámbito de lo desconocido, en el que la imaginación y los mitos tienen preponderancia.

Las religiones abiertas, con vocación de universalismo, han hecho este recorrido en una u otra medida, y se han adaptado a contextos sociales diversos y cambiantes como medio de ampliar su ámbito de influencia. Las religiones cerradas, en cambio, han antepuesto sus principios y creencias a la evolución del conocimiento y han ido desapareciendo o quedando marginadas a pequeños grupos sociales de carácter excluyente, que consideran negativo todo lo que proviene del exterior y buscan aislarse del entorno que les "contamina".

Y todo ello fundamentado en último extremo en algo tan etéreo como la fe en una creencia. Para bien o para mal, nunca llegaremos a saberlo todo. Siempre quedará lugar para la religión.

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martes, 14 de abril de 2009

EL SEXTO SENTIDO

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A veces veo cosas extrañas...

Veo ruedas con muchos radios que giran sin parar...
Veo tierra y piedras que pasan debajo de mí a toda velocidad...
Veo flechas que indican a izquierda y derecha... arriba y abajo...
Veo conchas de vieira sobre fondo azul... de bronce... de piedra...
Veo cruces, pórticos, rosetones, arcos ojivales y de medio punto...
Subo una y mil veces... para volver a bajar...
¡Piedraaaa!... izquierda... derecha... déjala ir...
Me despierto pedaleando de forma desesperada... y sudando...

...pero no veo muertos...

...debe de ser el síndrome del peregrino... o del bicigrino... o del perecleta...

¡Buen camino, peregrino!

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sábado, 11 de abril de 2009

¡ARTABRÓN A PROPULSIÓN!

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viernes, 10 de abril de 2009

CEBREIRO - Un último esfuerzo

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Último tramo de la subida al Cebreiro por el camino original. Aquí el firme nos da un pequeño respiro por estar asfaltado, dado que en la zona anterior es un auténtico pedregal en el que hay que "carretar bici" con un gran esfuerzo en varias ocasiones. Este puerto, al que se puede acceder de manera más cómoda por la antigua carretera nacional, es sin duda el obstáculo más serio a superar en el Camino dentro de territorio español.
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jueves, 9 de abril de 2009

Siga la flecha amarilla

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miércoles, 8 de abril de 2009

REGRESARON LOS PEREGRINOS

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Ya estamos de vuelta de nuestra particular aventura. Han sido 11 días en total, una jornada de traslado al punto inicial y 10 etapas con 862 km. recorridos por el Camino Francés, que han transcurrido a un ritmo frenético. Volvemos cargados de imágenes, de recuerdos aún por asimilar, de risas incontenidas, de "luz y fuerza". Tras esta experiencia maravillosa, estamos cansados pero contentos. ¡Ultreia et suseia!

Nos ha sucedido de todo, y nada nos ha impedido seguir adelante. Frío, viento, sol y lluvia, varias averías mecánicas (ningún pinchazo), fatiga, sueño, alguna "pájara", una víbora, algún "colgao", piedras, agua, "barro asesino", pendientes imposibles, descensos "a tumba abierta"... y de todo hemos salido con éxito.

Hemos puesto nuestras fuerzas al límite, pero recibimos a cambio la gran recompensa de haber compartido momentos inolvidables con personas esencialmente buenas, ya amigos para siempre.

Formábamos un gran equipo, perfectamente conjuntado, del que todos recibíamos más de lo que individualmente aportábamos, y en el que cada cual realizaba a la perfección un cometido autoimpuesto. Desde el "Sherpa incansable" que abría en todo momento el camino, hasta el "Pitufo Gruñón" que velaba siempre por mantener el bienestar del grupo, pasando por el "Animador perpetuo" que nos cargaba permanentemente de energía positiva, y por el "Aprendiz aventajado" que a base de echarle "voluntad" redescubría la satisfacción del esfuerzo compartido, todos éramos a un tiempo "Caballeros" y "Fieles Escuderos". Todo un placer.

Previsiblemente vendrán nuevos retos, pero ahora nos queda la labor de asimilar e interiorizar recuerdos, imágenes y sensaciones que quedarán grabadas en la memoria de manera indeleble. Tenemos mucho material gráfico para darle forma y materializarlo en un recuerdo duradero. Una pequeña parte servirá para seguir construyendo este blog en próximas fechas, para que sirva de ayuda a quien pueda plantearse una aventura similar.

¡Misión cumplida!


Nota: Como único "pero"... si volviera a preparar el material a día de hoy, ya conociendo lo que me iba a encontrar, prescindiría de varias cosas que he traído de vuelta sin usar y de las que me he acordado en cada minuto, en cada kilómetro, en cada subida... No se puede ser tan previsor. Hay que confiar un poco más en la "Divina Providencia" que siempre favorece a los que arriesgan...




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