miércoles, 29 de junio de 2011

ETAPA 4: A FONSAGRADA - LUGO

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El Camino Primitivo en Bici: Oviedo - Santiago de Compostela

(Clicar en cada imagen para ampliarla)

- Lugares de paso: 1. A Fonsagrada - 2. Alto de Montouto - 3. Alto da Fontaneira - 4. O Cádavo - 5. Castroverde - 6. Lugo

- Longitud: 56,5 Km. - Hora de salida: 09.05 h. - Llegada: 17.50 h.
- Desnivel acumulado en subidas: 1.379 m.
- Altitud inicial: 950 m. - Altitud final: 460 m.
- Altitud máxima: 1.025 m. - Altitud mínima: 404 m.
- Nivel de dificultad: 0 - 1 - 2 - 3- 4 - 5 - E
- Para descargar y ver el recorrido con Google-Earth: Clicar AQUÍ


Viernes, 27 de mayo de 2.011:
El plato sorpresa de un gran menú

Nubes abundantes por la mañana, que despejan a lo largo del día. Buena temperatura.

Después de la gran etapa del día anterior, hoy amanecimos deliberadamente sin prisas. En la misma calle de la pensión, en una cafetería frente a la sede de los juzgados y al cruceiro de A Fonsagrada, disfrutamos de un plácido desayuno. Aprovechamos después para darles un manguerazo a las bicis en la gasolinera que hay a la salida del pueblo y, ya en ruta, nos acercamos hasta el albergue de Padrón a sellar las credenciales. Esta vez hubo suerte, y la señora de la limpieza nos puso el cuño que justificaba nuestro paso por el lugar.




Reiniciada la marcha, el camino se interna durante los primeros kilómetros en unos amplios pinares por los que se rueda muy cómodo, pero tras cruzar la carretera un par de veces, pronto empiezan las complicaciones, y hay que echar pie a tierra para remontar el primer tramo de un sendero que nos lleva a Vilardongo. 



Avanzamos ahora ganando altitud sin grandes esfuerzos, por un paraje solitario de agradables paisajes, en dirección al Alto de Montouto, que con sus 1.025 m. de altitud es el techo de la jornada. En el mismo puerto, junto a la Ermita de Santiago, se pueden visitar los restos de un antiguo hospital de peregrinos, que fue fundado en el Siglo XIV por Pedro I el Cruel y estuvo en funcionamiento hasta ya iniciado el Siglo XX. La línea de alturas está jalonada por varios generadores eólicos y se dominan unas buenas panorámicas hacia el horizonte.



Viene después una larga y empinada bajada hasta Paradavella, en la que avanzamos con rapidez por senderos a ratos complicados y rodeados de excelentes vistas, atravesando bosques y praderas que hacen que este divertido descenso se convierta en uno de los mejores momentos del día. Antes de entrar en la aldea paramos en un mesón a tomar un café, en el que coincidimos con varios peregrinos que descansan en una mesa tomando el sol y reponiendo fuerzas.



El responsable del mesón nos advierte de que con las bicicletas es mejor seguir por carretera hasta el Alto da Fontaneira, porque hay un tramo bastante largo que es impracticable. Después de lo ya recorrido hasta aquí, decidimos probar suerte y comprobarlo por nosotros mismos. ¡Malo será!

Después de atravesar Paradavella por asfalto, entramos en un sendero bastante estrecho y accidentado que marcha en paralelo a la carretera pero a un nivel superior. Atraviesa varios pequeños arroyos por zonas que acumulan piedras y barro, y que por momentos nos dificultan la marcha, pero al cabo de un rato vuelve a enlazar con la carretera... ¡Pues no era para tanto! ¡Si es que no nos conocen! ¡Senderitos a nosotros, a estas alturas!



En el caserío de A Degolada volvemos a recuperar el sendero y avanzamos a media ladera sin apenas atrancos, por una zona con buenas sombras que invita a disfrutar del paisaje, hasta que al sobrepasar unas casas en O Couto...

¡Pero esto qué es! ¡Cuerpo a tierraaaaa! Delante de nosotros se nos presenta un auténtico arroyo de piedras sueltas por el que no nos queda más remedio que subir ¡Madre mía!¡Chavales, esto hay que tomárselo con mucha calma! El sendero avanza completamente encajonado y con una pendiente tremenda que nos obliga a detenernos cada pocos metros para recuperar la respiración. Con gran esfuerzo, empujamos las bicicletas esperando que se aclare el panorama en la siguiente curva, pero el suplicio parece no acabar nunca, porque después de esa viene otra, y otra... El corazón trabaja a toda máquina y un generoso sudor nos recorre la piel. ¡Esto no estaba en el contrato! Hasta que al cabo de un buen rato oímos el ruido del motor de un coche, poco antes de recuperar el nivel donde se alcanza la carretera, ante el cartel que indica que hemos llegado a A Lastra. Recorrer algo menos de 1 Km. nos costó casi media hora. ¡No, si ya decía yo...! 



La carretera nos da un breve respiro, porque después de superar esa aldea se vuelve al camino para comenzar de nuevo una fuerte subida que conduce al alto. ¡Molinilloooo! Pero en este caso el firme es bastante bueno, y aunque con gran esfuerzo, apurando a tope el cambio y maltratando de nuevo las piernas se puede llegar arriba sin bajarse de la bicicleta. Un falso llano que nos interna luego en el bosque nos conduce directamente al Alto da Fontaneira.

Después de Fontaneira viene un tramo bastante franco que, alternando tierra con asfalto, termina en una bajada por la que rápidamente llegamos a O Cádavo, cabecera del concello de Baleira, y lugar en el que Alfonso II el Casto venció a los musulmanes de camino hacia Compostela.



Pero nosotros que, tras una nueva cura de humildad, también hemos sabido vencer a nuestros propios gigantes, nos merecemos unos minutos de reposo sentados alrededor de una mesa y disfrutando de unas cañitas con tapa de carne asada incluida. Buena, buena...

A la salida del pueblo pasamos junto a la Iglesia de San Pedro en A Esperela, zona que se conoce como Campo da Matanza, en relación a los muchos cadáveres que produjo entre los moros la feroz acometida de las huestes del rey peregrino. Allí comienza un nuevo ascenso por una pista que se interna en el bosque hasta sobrepasar el Alto de Vaqueriza. Tras el posterior descenso llegamos a Vilabade, donde nos detenemos unos minutos a contemplar el Pazo y la magnífica Iglesia de Santa María, construida en el Siglo XV y conocida como la Catedral de Castroverde.



El asfalto nos conduce después en suave bajada hacia la cabecera del municipio en Castroverde, donde se conserva todavía la Torre del Homenaje de la antigua fortaleza de los Condes de Lemos (Siglo XIV). Buscamos un buen lugar para comer algo ligero, ya que en la ruta no hay más servicios hasta el final de la etapa. En la tarea nos ayuda un buen hombre, que se encuentra sentado cuan largo es, a la sombra de una terraza y armado con un puro de grueso calibre.

- ¿Qué buscades?
- Algún sitio donde nos hagan una tortilla...
- Pero vós tedes pinta de ter diñeiro e ben podedes pedir un menú...
- Queremos algo ligero, que después tenemos que continuar pedaleando.
- Pois por unas tortillas eu non me movo de aquí. Preguntade vós alí a ver si queren facelas.

Y, siguiendo su recomendación, nos dirigimos a la Parrillada Pereira 3 donde, a pesar de que están en plena actividad, nos atienden de maravilla... El buen hombre resultó ser el dueño de esta parrillada, pero también de la nº 2 y la nº 1, y se conoce que está siempre pendiente del buen funcionamiento de sus negocios y que tiene perfectamente asumida la denominada "Organización racional del trabajo", porque los cafés se toman en un local distinto al de las comidas...



Después de dar cuenta de la tortilla y de una buena ración de calamares, salimos al exterior a proseguir con nuestra tarea. A partir de aquí se cumple la excepción de una norma que hemos grabado ya en nuestro subconsciente, y es que después de una buena comida... por una vez, y sin que sirva de precedente, tenemos que seguir bajando...

Los 20 Km. que restan para llegar a Lugo no presentan ya ninguna complicación. Las montañas quedan atrás, y el terreno discurre ahora en un leve y continuo descenso. Las grandes masas de árboles ceden ahora el predominio a la pradera y a las fincas de cultivo, y el horizonte se suaviza en leves ondulaciones que conforman un paisaje bucólico. Dejando atrás algún cruceiro, pasamos relajadamente por Souto de Torres, Vilar de Cas, Gondar, Casas da Viña...



Poco después de atravesar la circunvalación de Lugo por un puente tendido sobre la Autovía A-6, el camino pasa justo delante de la entrada del que fue en su día Campamento Militar de San Cibrao, actualmente en ruinas y completamente cubierto por la maleza. Me vienen a la memoria viejos y buenos recuerdos...

Descendemos al Barrio da Chanca y circulamos junto al vistoso viaducto por el que el ferrocarril salva el cauce del Río Rato, que da entrada en la ciudad. El acceso a las Murallas es en cuesta arriba siguiendo el Carril de Flores, que termina frente a la Puerta de San Pedro. Por ella entró en el Siglo IX a la ciudad el Rey Alfonso II el Casto en la primera peregrinación conocida. Y por ella entramos nosotros también...



Encontramos el albergue de peregrinos en la primera calle a mano derecha, pero el hospitalero nos confirma la información que ya conocíamos, y es que al venir en bicicleta, aparte de tener que esperar hasta más tarde para saber si quedan plazas libres, habría que dejar las bicis en la calle, porque no tienen lugar para guardarlas (¿?). La alternativa prevista está muy cercana, ya que en el exterior de la muralla está el Hostal Mar del Plata, donde por un precio razonable nos dan una habitación con baño para tres, nos guardan las bicis, nos lavan y secan toda la ropa y nos obsequian con un plato de fruta que aceptamos con agrado. Tampoco hay límite horario para el regreso, a diferencia del albergue, con lo que podremos disfrutar de la ciudad durante unas cuantas horas. Y eso es un argumento muy poderoso...


Originada en el lugar ocupado por un campamento romano, la ciudad de Lucus Augusti fue fundada en el año 12 a. C. por Paulo Fabio Máximo, convirtiéndose más adelante, junto a Bracara Augusta y Asturica Augusta, en una de las capitales administrativas de la antigua provincia romana de Gallaecia. Su muralla defensiva, que se construyó entre los años 265 y 310, en tiempos del Bajo Imperio Romano, conserva íntegros sus 2.165 metros de longitud, que rodean por completo el centro histórico de la urbe. Constituye la mayor seña de identidad de la ciudad de Lugo, y fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2.000.

El otro monumento representativo es la Catedral de Santa María que, aunque iniciada en el Siglo XII, en torno a su planta de cruz latina reúne elementos arquitectónicos románicos, góticos, barrocos y neoclásicos. Poco se dejó ver, porque el día de nuestra visita se encontraba con la fachada cubierta de andamios, en pleno proceso de restauración. También es de destacar la fachada barroca del Ayuntamiento, así como los restos del balneario y el puente romanos. Como en muchas otras ciudades por estas fechas, la Plaza Mayor se encuentra ocupada por el campamento de los indignados del 15-M, que concentran a un grupo de gente bastante numeroso.



Después del breve recorrido por su historia, nos dirigimos a visitar las estrechas calles de su burgo medieval, de mayor interés lúdico y gastronómico, y allí disfrutamos de la buena fama de sus bares de vinos y tapas... Rúa Nova, Praza do Campo, Rúas do Miño, da Cruz, do Moucho e das Tinerías, Rúa da Catedral... Creo que en el recorrido no nos quedó ninguna por catar...

Y así, con la satisfacción del deber cumplido, nos retiramos a una hora prudente a nuestros aposentos, que mañana temprano hay que volver al tajo, y todavía nos queda una parte de esta historia por disfrutar.






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4 comentarios:

Nando dijo...

Que pena el campamento de San Cibrao, me imagino que estará desmantelado, se habran llevado hasta las piedras de los muros.
No debe ser fácil empujar esas bicicletas cuesta arriba ¿habeis calculado el peso de la bicicleta con las alforjas?

Miguel dijo...

Los muros quedan, pero sin tejados, con lo que terminarán derrumbándose por completo. Las bicis con alforjas pesan alrededor de 20 Kgs.

Be* dijo...

Qué etapa más bonita, me gustó mucho.

Tiene gracia el señor al que le preguntasteis por las tortillas, me gustaría haberlo visto escarranchado hablando con vosotros y vigilando sus tres negocios, jeje

César dijo...

Lo de las piedrecitas lo íbamos pidiendo a gritos por desconfiar del amable camarero que bien nos advitió . Y.... nosotros fuertes y algo sobraos ZAS !!!!!! en todos los morros . Sirvió para acordarme de la Santa madre del tal Alfonso y hasta llegué a dudar de su castidad. Pero eso sí fue estupendo.
Respecto al de las tortillas , ése sí que sabe el lugar que ocupa en la Pirámide laboral. Y no le mueve nadie Je , je.