martes, 18 de enero de 2011

ETAPA 17: LEÓN - HOSPITAL DE ÓRBIGO

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Miércoles, 13-10-2010: De León a Hospital de Órbigo (34 Km.)
  
Las jornadas se acumulan.

Fresco a primera hora. Cielos despejados y temperaturas agradables el resto del día.


Después de dormir toda la noche bien tapado porque mi vecino de la litera de al lado se empeñó en  que la ventana quedase abierta, de buena mañana recogí mis cosas y salí del Albergue de las Carbajalas atravesando de nuevo el casco antiguo de León: Calle de los Herreros, La Rúa, Ruiz de Salazar...  Pasé de nuevo entre el Palacio de los Guzmanes y la Casa Botines en dirección a San Isidoro, esperando encontrar abierta frente a las murallas la pastelería en que entré la tarde anterior pero, como me temía, aún estaba cerrada. Enfilando ya el actual centro urbano, en la Avenida Suero de Quiñones encontré una cafetería donde desayunar y hacer un poco de tiempo hasta que la luz de la mañana fuese suficiente para llevarme un recuerdo gráfico del Hostal de San Marcos, que me encontraría poco después.




Con su fachada de estilo plateresco, está considerado como una de las joyas del Renacimiento español. Se construyó en las afueras de la ciudad amurallada sobre los restos de un antiguo hospital de peregrinos, iniciándose la obra en 1.515 gracias a una donación de Fernando el Católico, y terminándose en el Siglo XVIII después de la intervención de varios afamados arquitectos. Además de la Iglesia de San Marcos, reservada al culto, el edificio alberga actualmente un Parador Nacional de Gran Lujo y el Museo de León, aunque a lo largo de su historia ha sido dedicado a múltiples usos, tanto de carácter religioso como civil o militar.

Se abandona la Plaza de San Marcos cruzando el puente sobre el Río Bernesga, que nos encamina hacia la salida de León atravesando junto a las vías del tren una zona con mucho tráfico, bloques de viviendas y centros comerciales. A la salida de la localidad de Trobajo del Camino, casi un barrio más de la capital, el camino abandona por un momento la zona urbana al pasar junto a unas bodegas tradicionales bien conservadas.



Pero enseguida se vuelve junto a la N-120 a su paso por Virgen del Camino donde, según la tradición, se apareció la Virgen en  1.505. El lugar se desarrolló alrededor de la pequeña ermita  que se construyó para conmemorar el suceso, convertida actualmente en una moderna Basílica. Además de su alta cruz de hormigón, en su fachada destacan las esculturas de bronce de la Virgen y los doce apóstoles. En su interior conserva todavía el retablo barroco procedente del anterior santuario.

Después de salvar un complejo nudo viario, el camino vuelve a avanzar en paralelo a la N-120,  y ya no la abandona hasta el final de la etapa. El andadero de tierra se junta en ocasiones con el asfalto para pasar por las pequeñas poblaciones de Valverde de la Virgen y San Miguel del Camino. En la primera de ellas, la Iglesia de Santa Engracia acoge en su espadaña varios nidos de cigüeña. Siguiendo en paralelo a la carretera, en medio del páramo se encuentra un polígono industrial y una urbanización, poco antes de llegar a Villadangos del Páramo.















A Partir de aquí se entra en la amplia vega del Río Órbigo.  Entre cultivos de cereal y fincas de regadío, vuelven por momentos los árboles a repartir su agradable sombra, y se suceden las fuentes y los rincones que alegran la vista del caminante. Tras recorrer una larga recta entramos en San Martin del Camino, pero las amplias llanuras de la meseta parece que pronto llegarán a su fin. La silueta de la Sierra del Teleno ya aparece a lo lejos en el horizonte.



La jornada de hoy ha sido hasta aquí bastante fea pero, aunque en el terreno sigue dominando la llanura, el paisaje comienza a cambiar. A pesar de caminar junto a la carretera, ya empiezan a aparecer con cierta frecuencia los tonos verdes propios del noroeste peninsular.


También se notan los kilómetros que han ido acumulando mis piernas a lo largo de las jornadas que llevo caminando. En los días anteriores me plantearon varias veces la pregunta sobre si es más duro hacer el Camino andando o en bicicleta. Creía tener una respuesta clara, pero después de 17 días ya empiezo a dudarlo. Es evidente que sobre la bici hay ciertos momentos de exigencia física superior, incluso muchos momentos, pero la acumulación de sucesivas etapas, y el cansancio que se suma en cada una de ellas, hacen que el camino a pie suponga también un elevado desgaste.

Después de una larga recta de más de seis kilómetros, un desvío a la derecha y ya estoy entrando en Puente de Órbigo, localidad por la que se accede al Puente del Passo Honroso, destacada  construcción medieval que salva el cauce del río, y que ahora se encuentra en pleno proceso de restauración. Al otro  lado está Hospital de Órbigo, antigua sede de un hospital de peregrinos fundado por los Caballeros de San Juan de Jerusalén y destino final de mi etapa de hoy.



Aunque en el centro del pueblo se encuentra el albergue parroquial Karl Leisner, con un hermoso patio típico que merece la pena visitar, decido seguir un poco más adelante por la misma calle  hasta el albergue San Miguel. Ubicado en una casa restaurada, cuenta con unos buenos servicios, una cuidada decoración a modo de casa rural, y una exposición permanente de pintura en sus paredes. Creo que acerté con la elección, ya que  lo recuerdo como uno de los más destacables de todo el Camino.



Hoy he llegado a buena hora y me queda mucho tiempo por delante. Tras una reconfortante ducha, y  una vez terminadas las inexcusables tareas para tener mi equipo a punto para el día siguiente, salí a aprovechar el sol de la tarde dando una vuelta por los alrededores. Por las calles del pueblo me crucé varias veces con un venerable anciano que circulaba orgulloso sobre su recién estrenada bicicleta. No perdía oportunidad de saludar a los vecinos que pasaban despistados junto a él para que reparasen en su nuevo medio de transporte.



Además de la Iglesia de San Juan Bautista, lo más destacable de la localidad es sin duda el puente medieval construido en el Siglo XIII, que con sus 19 arcos salva los casi 300 metros del amplio cauce del Río Órbigo, bastante reducido actualmente desde la construcción de un embalse aguas arriba. A su vera hay un campo de torneos medievales que se emplea cada año para conmemorar la gesta del Passo Honroso de Suero de Quiñones, un caballero del Siglo XV que por una promesa de amor retaba a todos aquellos que querían atravesarlo, y cuya hazaña es mencionada por Miguel de Cervantes en las páginas de El Quijote.



Después del recorrido, con las paradas logísticas de rigor, poco más me queda por hacer para terminar la tarde. Tras una detallada visita al súper decido por primera vez entretenerme en preparar la cena en la cocina del albergue, que cuenta con todos los instrumentos necesarios. Una ensalada, un poco de pasta con salsa de tomate y fruta componen un menú que me salió bastante económico. Creo que repetiré la maniobra para el desayuno. A  mi lado, una pareja de orientales de ojos rasgados se preparan trabajando de forma coordinada un "arroz tres delicias" que tiene muy buen aspecto. En la televisión están dando la noticia del día:  El  feliz rescate de  los 33 mineros chilenos atrapados en la mina de San José después de 69 días angustiosos.

Hoy me acostaré contento después de las noticias de las 9. Mañana me espera una etapa algo más larga y quiero estar descansado.


















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3 comentarios:

Nando dijo...

Bueno parece que el nuevo ordenador funciona;
ya echaba de menos estas "memorias de peregrino".
Me trae recuerdos de mi niñez la iglesia de Virgen del Camino ... que Semana Santa aquella de Astorga en aquel Seat 600

Miguel dijo...

¡Sí señor!
¡Sabía que la recordaba de algo!

Be* dijo...

Es curioso como los antiguos hospitales para peregrinos se acaban convirtiendo en Paradores a lo largo del Camino.

Me gustaría ver el Hostal de San Marcos por dentro, parece precioso.