lunes, 31 de agosto de 2009

REFLEXIONES INTEMPORALES

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Nada escapa, nada pasa por alto a esa mirada vigilante, infatigable, y habría que admirar el prodigio que supone ese cerebro en constante actividad, si semejante ascetismo del espíritu no fuera al mismo tiempo un inmenso peligro, pues quien es capaz de renunciar por completo al disfrute de la vida, querrá e intentará imponer como ley y como norma esa misma renuncia, que en él es voluntaria, a todos los demás. Obligar de modo antinatural a los otros a hacer lo que para él es natural. El asceta, como por ejemplo, Robespierre, es siempre el tipo de déspota más peligroso. Quien no comparte de lleno y espontáneamente lo humano, se comportará siempre de forma inhumana frente a los hombres.

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"Mientras que en una ciudad o región pasas por ser un verdadero creyente, en el siguiente eres considerado por lo mismo un hereje, de modo que si uno quiere vivir hoy día sin ser molestado, debería tener tantas convicciones y religiones como ciudades y países hay en el mundo." ... "Al reflexionar acerca de lo que en definitiva es un hereje, no puedo sino concluir que llamamos herejes a aquellos que no están de acuerdo con nuestra opinión."
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Todas las ideologías y sus triunfos temporales acaban con su época. Sólo la idea de la libertad espiritual, idea de todas las ideas, que por ello no se rinde ante ninguna otra, resurge eternamente, porque es eterna como el espíritu. Si exteriormente y durante un tiempo se le quita la palabra, se refugia en lo más profundo de las conciencias, inalcanzable para cualquier opresión. Por eso es inútil que los gobernantes crean que han vencido al espíritu libre por haberle sellado los labios, pues con cada hombre nace una nueva conciencia y siempre habrá alguien que recordará la obligación espiritual de retomar la vieja lucha por los inalienables derechos del humanismo y de la tolerancia. Siempre habrá algún Castellio que se alce contra cualquier Calvino, defendiendo la independencia soberana de la opinión frente a toda violencia ejercida desde el poder.



Extractos de la obra de Stefan Zweig: "Castellio contra Calvino"
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2 comentarios:

Miguel dijo...

Me gusta.

Juan Carlos dijo...

Es un libro, el de Stefan Zweig, que debería ser considerado, en mi opinión, "de culto". Porque indaga en las causas de cualquier totalitarismo, de los peligros del "dogmatismo"... Algo parecido nos muestra también magistralmente Delibes en "el hereje". Solo decirte que me agrada compartir "gustos literarios"; porque es esta una obra que recomiendo a muchas personas, cuando me preguntan por "algo para leer"... y te diré que "acierto bastante"...