sábado, 16 de mayo de 2009

LECCIONES DE SEXO...... ORAL

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Video aportado por Delio



¡Ahhhhhhh... ! ¡Ya me parecía a mi!
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martes, 12 de mayo de 2009

4ª ETAPA: Azofra - Burgos

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- Distancia recorrida: 101 Km.
- Hora de Salida: 08.35 h.
- Hora de Llegada: 19.15 h.
- Puertos con dificultad: Puerto de La Pedraja (1.150) - Alto de Atapuerca (1.070)
- Lugares de paso: 1. Azofra - 2. Santo Domingo de la Calzada - 3. Belorado - 4. Villafranca de Montes de Oca - 5. Puerto de La Pedraja - 6. Atapuerca - 7. Burgos

Lunes 30 de Marzo de 2.009 - Frío y nuboso por la mañana, soleado por la tarde.

- Desarrollo de la jornada: Tras levantarnos a las 07.00 h y desayunar en el bar del pueblo, emprendimos nuevamente el Camino. Por un terreno con escasas pendientes, atravesando viñedos y fincas de cereal, llegamos en menos de una hora a Santo Domingo de La Calzada, localidad de algo más de 6.000 habitantes situada en el valle del río Oja, que da nombre a esta comunidad autónoma. Ya dentro de las murallas de su casco antiguo, nos detenemos a sellar en el albergue de la Cofradía del Santo y a sacar unas fotos de recuerdo: Catedral con torre barroca, Ayuntamiento en la Plaza Mayor, Conventos, Parador...


















El lugar hubiera merecido de una mayor atención, aunque sólo fuese por volver a recordar el milagro del gallo y la gallina, pero tenemos que seguir nuestra ruta... Los campos están muy verdes en esta época del año. La configuración del terreno y la amplitud de los caminos nos permiten avanzar rápidamente. Dejamos atrás Grañón, última localidad de La Rioja, para entrar en Castilla sobrepasando varios pueblos pequeños (Redecilla, Castildelgado, Viloria y Villamayor) antes de llegar a Belorado.

Pero no todo fue "coser y cantar" en este tramo. El día anterior había llovido y se había formado una capa de barro arcilloso que por momentos hacía pesado el rodar de las bicis... hasta que nos vimos obligados a parar.













Casi sin darnos cuenta, la fina capa de barro se fue convirtiendo en "barro asesino" que se pegaba a las ruedas y nos impedía avanzar. El que más y el que menos intentó salir del trance a su manera, por el borde del camino, por los sembrados... pero fuimos cayendo uno tras otro. En escasos 500 metros perdimos algo más de una hora, y no nos quedó más remedio que arrastrar las bicicletas un buen rato hasta que cambió la consistencia del firme. Queda el testimonio en el siguiente vídeo (el asunto nos sirvió para echarnos unas risas):

El video es de Pablo

Cuando pudimos rodar mínimamente proseguimos la ruta con bastante precaución, porque desconocíamos los efectos que podía tener el barro que se había introducido en los elementos mecánicos de las bicis. Pero poco después la suerte se puso una vez más de nuestro lado en forma de "casa-con-manguera-al-borde-del-camino". El paisano comprendió nuestra situación y colaboró en ayuda de los peregrinos con auténtico espíritu de hospitalero.

Seguimos luego en suave ascenso hasta nuestra siguiente parada en Villafranca de Montes de Oca, sin más complicaciones pero pasando antes por varios pueblecitos (Tosantos, Villambistia, Espinosa), situados la mayor parte de las veces en pequeños cerros por los que discurre el Camino, lo que en adelante nos obligará una y cien veces a subir... para volver a bajar. Antiguos burgos defensivos organizados alrededor de su iglesia con muros de piedra, seguramente prevista como único refugio de los campesinos.

Llegados a Villafranca, estamos al inicio de la subida a los Montes de Oca, que separan el valle del Ebro y el valle del Duero. Nos ha llegado la hora de comer, pero esta vez cambiamos de estrategia dado que, conocidos los efectos nocivos que tiene una opípara comida en la posterior ascensión, decidimos subir más ligeros y conformarnos con unos bocatas y unas cervezas. En el restaurante "El Pájaro" reponemos fuerzas y entramos en calor.












Por una pista amplia y bien preparada, la subida al puerto es larga y empinada. Los primeros tramos son los más duros, pero se suaviza al llegar al mirador de la fuente mojapán, adentrándose luego en un bosque de robles que nos acompañará hasta el alto. En la zona más umbría y próxima a la cima permanecen los restos de la última nevada a ambos lados de la pista. Con un poco de esfuerzo... el Puerto de La Pedraja "ya está en el bote".















En la bajada del puerto el Camino está en obras de acondicionamiento, lo que nos obliga a seguir la carretera N-120. Después de San Juan de Ortega decidimos desviarnos por la variante que nos conduce a Atapuerca. Es un lugar que no se puede pasar de largo por sus yacimientos arqueológicos. Paramos a sellar en el albergue y a pedir información, pero las excavaciones estaban temporalmente cerradas y no se podían visitar.

El pueblo es muy pequeño y no tiene mayor interés, pero la subida a la Sierra de Atapuerca, atravesando un encinar por una irregular vereda con muchas piedras, nos hace imaginar las peripecias de nuestros antepasados y la dureza de sus vidas casi animales. La subida se hace dura... ¡Este esfuerzo va por ellos!

Llegando al alto el terreno se despeja de arbolado, una cruz se recorta en el horizonte y da paso a una pequeña planicie donde hay una gran espiral hecha con piedras. Tengo la sensación de que nos encontramos en un lugar casi religioso, como en cualquier catedral o iglesia gótica. El paraje se vuelve sobrecogedor...



















En el albergue nos surgió la duda de si el símbolo del sello es una flecha o una huella de dinosaurio de las que se encontraron en en una zona próxima. La joven hospitalera que nos atendió estaba un poco desorientada al respecto y no nos supo dar respuesta.

Desde aquí se contemplan a lo lejos las torres de la catedral de Burgos. Tenemos a la vista el final de etapa y ya estamos pensando en el lechazo que nos vamos a papear... ¡Que lo vayan poniendo a la brasa! Después de una larga e irregular bajada, en paralelo a los restos de una alambrada militar, atravesamos varias localidades menores (Villaval, Cardeñuela y Orbaneja) para llegar a la altura del aeropuerto de Villafría, desde donde circularemos por un interminable polígono industrial hasta llegar al centro de la ciudad. Tras bordearlo por el Paseo del Rio Arlanzón, nos dirigimos directamente a sellar en la oficina de la Catedral, en la Plaza del Rey San Fernando. Pero, como nos volverá a pasar posteriormente en más de una ocasión, no podemos visitar el templo porque llegamos tarde y ya está cerrado.

El albergue municipal está muy próximo a la catedral pero, como en el resto de los casos, sólo permanece abierto hasta las 22.00 h. Llegamos un poco tarde y, entre duchas, lavado de ropa y demás preparativos, no tendríamos tiempo casi ni de salir a cenar. Como no nos dan "cuartelillo", decidimos irnos a un hotel cercano, el Norte y Londres en la Plaza de Alonso Martínez, donde nos guardan las bicis. ¡Burgos se merece un homenaje y nosotros también! ¡El lechazo nos espera!



















Me sorprende gratamente lo bien cuidado que está el centro de la ciudad, su calles y plazuelas, así como la monumentalidad de muchos de sus edificios. Tras callejear un rato encontramos una cervecería de Estrella Galicia, donde no podemos dejar de entrar. ¡Buena forma de comenzar! Como debemos de llevar escrito en la cara que en esta ocasión vamos "a lo grande", nos recomiendan Casa Ojeda, que resulta ser uno de los mejores restaurantes de Burgos.

El lugar... acogedor. La atención... exquisita. El lechazo y el resto de la comida... mejor que bien. Los postres... de fotografíar. Y si además está cenando en la mesa de al lado la superatleta Marta Domínguez... ¡Para qué pedir más!. La foto no es muy buena pero ahí estamos.

















Pero... después de todo... fuimos buenos chicos y nos retiramos a una hora prudente. Nos esperaba al día siguiente la meseta castellana... ¡Ancha es Castilla! ... y laaarga.


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CRISIS BANCARIA

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lunes, 11 de mayo de 2009

OLAS DE MAYO

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viernes, 8 de mayo de 2009

3ª ETAPA: Los Arcos - Azofra

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- Distancia recorrida: 68 Km.
- Hora de Salida: 09.20 h. (cambio de hora)
- Hora de Llegada: 18.05 h.
- Puertos con dificultad:
- Lugares de paso: 1. Los Arcos - 2. Torres del Río - 3. Viana - 4. Logroño - 5. Navarrete - 6. Nájera - 7. Azofra

Domingo, 29 de Marzo de 2.009 - Nubes y claros, lluvias dispersas, frío

Desarrollo de la jornada: El cambio horario de la madrugada significaba adelantar el reloj una hora, y como no estábamos por acortar el tiempo de descanso, decidimos levantarnos por el horario antiguo (... uhmmm... pusimos el despertador a las siete... nos levantamos a las ocho... ¿Por qué horario? ¿Por el nuevo, o por el antiguo? ... uhmmm... ¡No lo sé! ¡Todavía tengo que pensarlo! ... seguro que no es así... ¿Seguiré durmiendo?). Todo se retrasó un poco este día (... ¡O se adelantó!... uhmmm, no estoy seguro...). En el albergue, durante el desayuno, descubrimos las virtudes del aceite de oliva virgen en las tostadas ¡Energía vital para el peregrino! Nuestra ruta ya no sería la misma. Desde entonces, nuestro pedalear se volvió más alegre... más armónico... mejor engrasado...
















En esta etapa sin pena ni gloria, los primeros tramos discurren por terreno llano y pistas amplias, tal y como terminó la jornada anterior. Será a partir de Torres del Río donde se sucedan las subidas y bajadas, alguna de ellas con fuerte pendiente y bastante piedra suelta, lo que nos obliga en más de una ocasión a echar pie a tierra (a mí que no me cuenten... ¡Sin bajarse de la bicicleta hasta Santiago!). Atravesamos varios arroyos y franqueamos alguna barranquera con escalones. La vegetación cambia constantemente: tierras de cultivo, viñedos, monte bajo, alguna arboleda...













En las imágenes se aprecian algunos detalles del terreno. Más llano poco después de salir de Los Arcos y con ciertas dificultades en la subida al alto del Virgen del Poyo, una vez sobrepasadoa la localidad de Torres del Río.

El video es de Pablo

El camino discurre bastante próximo a la carretera, en algunos tramos casi en paralelo. El terreno comienza a suavizarse y se hace llano poco antes de llegar a Viana, última localidad navarra, que nos sorprende agradablemente por su carácter monumental. Allí paramos a sellar y a reponer fuerzas en la Plaza de los Fueros. En la Cervecería San Juan, un bar al costado del ayuntamiento, además de los consabidos "cañones" nos pusieron unas croquetas de bacalao que todavía guardo en la memoria. Estaban tan buenas que repitió hasta el que decía que no le gustaba el bacalao.













Merece la pena llevarse un buen recuerdo gráfico de esta localidad, antigua sede de los príncipes de Navarra y cuna de César Borgia. Entre las muchas construcciones de carácter histórico, nos llamó la atención una escultura dedicada a los auroros, personajes que cantan al amanecer temas de la tradición popular. Tiene la cabeza en bronce y el cuerpo en piedra artificial (el casco es nuestro).

Casi llegando a Logroño, paramos a sellar en el albergue de la Sra. Felisa, auténtica institución del Camino. La casa es una construcción bastante descuidada situada al borde de una pista asfaltada y con varios perros que la protegen. La mujer tiene su mostrador en el exterior, y desde allí atiende a los peregrinos y vende distintos recuerdos. Fue ella quien nos dió la clave del significado de la expresión ¡Ultreia et suseia!... ¡adelante y más arriba! (en latín, que no euskera). En el momento en que pasábamos por allí comenzó a lloviznar y ella desplegó su plástico protector. Nosotros echamos mano de los chubasqueros.














Atravesamos Logroño sin detenernos. Tras cruzar el Ebro por el puente de piedra, sobrepasamos la parte antigua para enfilar la calle del Marqués de Murrieta, enlazamos con el parque urbano de San Miguel y, ya por un carril bici, salimos de la ciudad hacia otro parque, el del Pantano de la Grajera, al que entramos atravesando la presa. Durante varios kilómetros circulamos por este lugar arbolado, auténtica delicia para la vista, que luego asciende paulatinamente hasta el alto de La Grajera, donde el Camino discurre paralelo a la autopista. A destacar, el hecho de que la valla de separación está plagada durante un buen trecho de cruces entrelazadas en la malla metálica, hechas por los peregrinos con pequeñas ramas.

Enseguida llegamos a Navarrete, pueblo de alfareros cuya parte histórica se asienta sobre las laderas del Cerro Tedeón (toca subir otra vez). En él destaca la Iglesia de la Asunción, con una torre herreriana, a cuya plaza entramos sobrepasando los soportales de la Calle de la Cruz. Se ha hecho la hora de comer y oteamos un gran cartel que grita... ¡Menú del Peregrinoooo!
















Es en el Bar Deportivo, situado en la misma plaza, donde por 9 euros damos cuenta de una de las varias opciones de un menú casero, servido con todo el cariño, acompañado de una botella de Rioja (y de varios "cañones"). Recuerdo mi elección: garbanzos con espinacas, pimientos del piquillo rellenos de caza y puding de frutos secos (¡Momentos de felicidad plena!). Aquí pudimos entrar en calor, secarnos y reponer energías.

El video es de Pablo

Saliendo de Navarrete, el camino se vuelve otra vez monótono y con un paisaje salpicado de viñedos, discurriendo en ocasiones paralelo a la autopista. Pero ya sobrepasada la pequeña localidad de Ventosa, que bordeamos por el Norte, vuelve la emoción en la subida al alto de San Antón. Está plagada de gruesos cantos rodados que nos obligan una vez más a "carretar bici" cuesta arriba.

Desde el alto, Nájera ya está a la vista y, tras un largo y suave descenso entre viñedos, atravesamos la localidad y cruzamos el río Najerilla para dirigirnos a sellar al albergue municipal. Impresionan las laderas verticales repletas de cuevas que bordean el casco antiguo, así como la imponente planta del Monasterio de Santa María la Real, en cuya iglesia se encuentra enterrada Dª Blanca de Navarra.













Nos despedimos de Nájera y abandonamos el valle del Najerilla subiendo por el camino de la Costanilla, rodeado de pinares que denotan el paso reciente de un fuerte temporal, pues quedan muchos árboles derribados como muestra. Después entramos de nuevo en una zona de viñas sin grandes pendientes, que nos llevará en poco tiempo hasta Azofra, localidad situada en una llanura dominada en el horizonte por las cumbres nevadas de la Sierra de la Demanda.

La tarde se va echando encima y nos llega la hora de determinar si nos detenemos ya a pasar la noche o continuamos 16 km. más hasta Santo Domingo de la Calzada. Después de ver el impresionante albergue municipal, tomamos la decisión más segura de quedarnos porque, de haber seguido, no teníamos ningún albergue intermedio como alternativa. Aunque visto a posteriori, quizá no fue lo más acertado. Azofra es un pueblo triste.













Este alojamiento para peregrinos debe de ser la principal industria de Azofra. De un diseño muy moderno, ofrece habitaciones de dos plazas, calefacción de "suelo radiante" y un patio cerrado para dejar las bicicletas, aunque no dan desayunos. Como la planta baja estaba completa, abrieron la planta superior a nuestra entera disposición, pero tardó un buen rato en hacer efecto la calefacción, que conectaron para nosotros. Las habitaciones tienen el espacio justo para dos camas estrechas con un pasillo en medio, y detrás de la puerta tienen un hueco para los equipajes y una pequeña barra para colgar perchas donde dejar la ropa a secar para el día siguiente. El caso es que los peregrinos no suelen llevar las perchas en su equipaje y hubo que buscar otra alternativa válida.

Después de una buena ducha, con algo más de tiempo que los días anteriores, salimos a conocer el lugar. Fue entonces cuando percibimos la realidad de Azofra, un pueblo con poco más de 300 habitantes con calles silenciosas y solitarias, donde topamos con personajes como "quasimodo" o "la mujer triste". Entramos a tomar unas cervezas en el único bar abierto -El Peregrino- donde debían de estar concentradas todas las fuerzas vivas y, después de jugar una partida de mus, nos ventilamos un apetitoso plato de huevos fritos con patatas y chorizo. El trato fue espléndido.













También aquí descubrimos una tienda-súper, de esas en las que se vende de todo, donde compramos algunas golosinas y un complemento que nos daría mucho juego en los días posteriores: Un bote de ISOSTAR en polvo para preparar 5 litros de bebida. Pero de eso ya hablaremos más adelante...


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miércoles, 6 de mayo de 2009

Quiero un Barça para mí

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¡¡¡...IMPRESIONANTE...!!!



CHELSEA 1 - BARCELONA 1
min. 93


¡Tremendo INIESTA! ... ¡y PIQUÉ! ... ¡y VALDÉS! ... ¡y ... y ... Visca el Barça!

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VIDAS EXPRIMIDAS

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martes, 5 de mayo de 2009

domingo, 3 de mayo de 2009

2ª ETAPA: Pamplona - Los Arcos

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- Distancia recorrida: 82 Km.
- Hora de Salida: 08.20 h.
- Hora de Llegada: 19.05 h.
- Puertos con dificultad: Alto del Perdón (700)
- Lugares de paso: 1. Pamplona (Albergue) - 2. Cizur - 3. Alto del Perdón - 4. Sta. Mª de Eunate - 5. Puente la Reina - 6. Cirauqui - 7. Estella - 8. Monasterio de Irache - 9. Villamayor de Monjardín - 10. Los Arcos

Sábado, 28 de Marzo de 2.009 - Cielos cubiertos, viento y frío

- Desarrollo de la jornada: Después de haber dormido bien, a las 07.00 h. nos empezamos a preparar para otra dura jornada. Desayunamos en el mismo albergue, mejor que el día anterior, y mientras preparamos la carga en las bicicletas, tanto nuestro joven compañero de habitación, que estaba haciendo el Camino a pie, como los hospitaleros del albergue, se empeñaron en que no nos podíamos despedir del lugar sin un recuerdo gráfico. Ahí queda el testimonio:

















Cumplida la obligación, nos ponemos en ruta circulando por el Parque de la Tejería. De inmediato dejamos a la derecha el Puente de la Magdalena y atravesamos las murallas que rodean la parte antigua de Pamplona por el Portal de Zumalacárregui. Al pasar por delante del Ayuntamiento (con el balcón del "chupinazo") la parada es obligada. Seguimos callejeando agradablemente y antes de atravesar el Parque de la Ciudadela, ya en una moderna avenida, algo llama nuestra atención desde un balcón: ¡Nos saludan agitando los brazos! ¡Increíble... es Juan! ¡Ha madrugado para despedirnos al pasar por delante de su casa! Lo dicho... ¡Un auténtico crack!

Saliendo de la ciudad se presenta en el horizonte nuestro próximo obstáculo, la Sierra del Perdón, elevación alargada jalonada por numerosos generadores eólicos a modo de banderillas. La subida no es muy larga, pero tiene su dificultad. En el alto nos encontramos uno de los monumentos más característicos del Camino. Se trata de un conjunto escultórico en metal que representa las siluetas de una caravana de romeros con sus caballerías... ¡Qué viento!... ¡Qué frío!...













Informados como estábamos de que la bajada por camino no es adecuada para las bicicletas, decidimos seguir por la carretera. Un descenso "a tumba abierta" de varios kilómetros que nos dejaría tiritando (¡de frío!). Ya en Muruzábal nos apartamos de la ruta para visitar la ermita de Santa Mª de Eunate, dicen que construida por los Templarios en la segunda mitad del Siglo XII. Rodeada de una galería porticada, tiene una singular planta octogonal y un altar con una sencilla imagen de la Virgen María. Está situada en el ramal aragonés del Camino, que confluirá con el nuestro un poco más adelante, en el pueblo de Óbanos, donde lo volveremos a retomar.












En Puente la Reina entramos ya en el Valle del Ebro, zona de vino y de tierra roja, atravesando un espectacular puente medieval (S.XII) en consonancia con su destacable casco histórico. El terreno, aunque dista de ser llano, se hace cada vez más despejado y los viñedos nos acompañarán durante un largo trecho, casi hasta Burgos.

Tras una fuerte subida llegamos a Mañeru, desde donde se divisa Cirauqui, siguiente localidad a la que llegaremos por una pista de tierra entre campos de cultivo. Antiguo burgo situado sobre una colina de laderas empinadas, se accede a su cima a través de un arco que da entrada a una pequeña plaza porticada donde se encuentra la Iglesia-Fortaleza de San Román. Nos pasó aquí un detalle curioso: Tras la corta pero muy intensa subida a esta plaza interior, del más absoluto silencio surgió un grupo de 35 ó 40 personas rompiendo en aplausos y gritos de ánimo que recompensaban nuestro esfuerzo. Gratamente sorprendidos, nos detuvimos un breve instante ante las muestras de ánimo. Nos miraron... los miramos... y, de pronto, todo se desvaneció. El aspecto general de la gente, con escenario de celebración incluido, se nos antojó un tanto extraño, como extraños tuvimos la sensación de ser nosotros en ese entorno. Sin mediar palabra reemprendimos el camino de bajada por el extremo opuesto de la plaza hacia la salida del pueblo que, dirección a Estella, enlaza con un tramo de calzada romana bastante bien conservada. En adelante nos referiríamos a este suceso como "el aquelarre".

Poco después tuvimos el primero de los pocos problemas mecánicos que nos causaron nuestras bicicletas: La rotura del anclaje de un transportín. Lógico si tenemos en cuenta el peso y el continuo traqueteo al que estamos sometiendo a nuestras bicis. Lo superamos con un poco de pericia y unas bridas que, colocadas de forma adecuada, aguantarían el resto del Camino. El siguiente vídeo, cedido por Víctor, muestra a nuestros protagonistas en plena operación.

En esta zona el Camino discurre paralelo a la carretera. En plena faena pasaron a nuestra altura los dos primeros peregrinos en bicicleta que nos habíamos encontrado hasta entonces. Dos hermanos que según confesaron voluntariamente, "ese día les tocaba ir por carretera". Volveremos a encontrarlos más adelante.

Hasta llegar a Estella se atraviesan otros dos núcleos de población con sus respectivos puentes medievales, Lorca y Villatuerta, por un terreno variado con constantes subidas y bajadas. Alguna pendiente se nos resiste y por su dificultad nos veremos obligados a echar pie a tierra. Una vez en el valle del Río Ega, accedemos a Estella por asfalto, atravesando un polígono industrial, y nos dirigimos a sellar las credenciales en la sede de los Amigos del Camino de Santiago. Será allí donde por primera vez escuchemos la expresión ¡Ultreia et suseia! (¿?) como deseo de buena voluntad... Las impresionantes iglesias y palacios de esta ciudad merecerían una visita más detenida, pero se nos ha echado encima la hora de comer ¡El hambre aprieta!













En el restaurante Casanova (C/ Nueva, junto a la Plaza de los Fueros) nos ventilamos un tremendo menú del peregrino del que se nos queda en la memoria la tarta de queso con arándanos que tenía entre los postres. A partir de este momento aprenderemos que a una muy buena comida siempre sigue una más dura subida. Hay que salir de la Hoya de Estella... subiendo.

Desde Ayegui contemplamos el Monasterio de Irache y las cumbres de Montejurra y Monjardín, escenario de batallas carlistas. Junto al monasterio se sitúan las Bodegas Irache con la fuente del vino, que surte a voluntad al peregrino sediento. De parada obligada, continuaremos subiendo después por zona habitada para internarnos más arriba en un bosque de robles y encinas, pero por aquí ya pedaleamos muy contentos.















Una vez superados los pequeños núcleos de Ázqueta y Villamayor de Monjardín, el terreno se suaviza para llegar a Los Arcos por pistas de tierra con largas rectas que atraviesan viñedos y terrenos de cultivo.

Llegados al pueblo de destino, de primera impresión muy solitario, buscamos alojamiento en el albergue La Fuente-Casa de Austria (privado, con patio para bicicletas, lavadora y secadora), donde ponen a nuestra disposición una habitación completa. Tiene un lugar común muy acogedor, con chimenea, internet y zona de lectura. Nos atiende una joven hospitalera de rasgos orientales que nos ayuda con "la colada", lo que nos permite salir con tiempo para comer algo y aspirar a ver el partido de fútbol en el que España se juega contra Turquía la clasificación para el próximo campeonato mundial.















¡Vana aspiración! Nadie en el albergue tenía información de tan importante evento. Aún así, nos dieron vidilla para llegar una hora más tarde (cerraban a las 22.00 h.). Ya en el pueblo, los paisanos a los que les preguntamos "no entendían de fútbol", pero nos dijeron como llegar a una sidrería donde poder ver la televisión y comer algo. Una vez allí, frente a la pantalla había una gran expectación ¡Ambientazo!

... pero tenían sintonizada la ETB... y estaban viendo... un disputadísimo partido... ¡de frontón!
Nos miramos desconsolados... Interiormente llegamos a preguntarnos si Los Arcos pertenecía a La Rioja o a Navarra. ¡Nuestro gozo en un pozo! ... al fin y al cabo, nada que no se pudiese arreglar con unas buenas cervezas. Lo ganaríamos en horas de sueño. Esa noche cambiaba la hora.

















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