domingo, 10 de julio de 2011

MONTES DEL EUME

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- Lugares: 1. Pontedeume (paseo) - 2. Torre de Andrade - 3. Alto Catasol - 4. Base contraincendios (Queixeiro) - 5. Penedo Gordo - 6. A Marola - 7. Fuente-abrevadero - 8. A Portela - 9. Mirador - 10. Penedo Gordo - 11. Central hidroeléctrica - 12. Monasterio de Caaveiro - 13. C.I. Fragas do Eume - 14. Pontedeume (paseo)

- Zona: Concellos de Pontedeume, Vilarmaior, Monfero y A Capela
- Longitud: 62,8 Km. - Duración: 6-8 horas
- Desnivel acumulado en subidas: 2.138 m. - Altitud inicial y final: 7 m.
- Altitud máxima: 665 m. - Altitud mínima: 7 m.
- Nivel de dificultad: 0 - 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - E
- Para descargar y ver el recorrido con Google Earth: Clicar AQUÍ

- Comentario:  Esta impresionante ruta con inicio y final a nivel del mar, junto a las aguas tranquilas del paseo de Pontedeume, recorre la vertiente Sur del Parque Natural de las Fragas do Eume, auténtico monumento natural que nos depara una gran variedad de terrenos y paisajes, por lo que el itinerario se podría dividir en tres tramos bien diferenciados de poco más de 20 km. cada uno.
El primero de ellos nos lleva por una zona que pasa por varios lugares habitados, donde los caminos de tierra se alternan con las pistas asfaltadas. Comienza con una buena subida de calentamiento hasta la Torre de Andrade, donde a 300 m. de altitud merece la pena detenerse, tanto para contemplarla durante unos minutos como para recuperar fuerzas y seguir subiendo. Hay que tomárselo con calma porque no hemos hecho más que empezar y, aunque circulamos por pistas con buena viabilidad, las subidas y bajadas son constantes. Así llegaremos hasta la Base Contraicendios de Queixeiro, tras pasar por los núcleos de Cabana y Castiñeiras, y dejando atrás alguna fuente que vierte generosa.
Finalizada la bajada posterior entramos en el segundo tramo, que nos va conduciendo por todos cuantos montes conforman la Serra de Queixeiro, alternando subidas y bajadas constantes con pendientes para todos los gustos. Es la zona más elevada del recorrido y la más seca, donde predomina el monte bajo y las sombras son escasas. El lugar está alejado de zonas habitadas y el firme es muy variado, pasando desde las pistas amplias y los caminos pedregosos, a las simples rodadas donde no sería raro sufrir algún pinchazo. El agua escasea, por lo que en días de calor es muy importante haber llegado hasta aquí con una buena provisión de bebida. Atraviesa también algún punto desde donde se pueden contemplar excelentes panorámicas, como en la Fraga de Cerqueiros y en el mirador panorámico. A partir de aquí, la ruta se orienta definitivamente hacia el Norte, y no tardaremos en llegar a otros lugares donde domina el verde intenso.
Con un vertiginoso descenso hacia el cauce del Río Eume comienza el tercer tramo que, después de la central hidroeléctrica, discurre encajonado a la fuerza entre la densa arboleda. Oyendo cada vez más cercano el sonido de la corriente de agua, la ruta nos conduce por un intrincado sendero hasta el mismo Monasterio de Caaveiro, donde con suerte podremos disfrutar de unas merecidas cervezas. Tras cruzar el río, no queda más opción que seguir por la estrecha carretera que lo acompaña hasta su desembocadura y nos lleva al exterior del Parque Natural. Tras una última subida, el punto final queda ya a tiro de piedra.

Ruta hermosa... intensa... sufrida... pero, al final... agradecida.

- Imágenes:

















Acompañé en esta aventura a "cuatro valientes troyanos" que aguantaron sin rechistar todo lo bueno y lo malo que nos deparó esta gran jornada a pleno sol. La paciencia y el buen humor acompañó siempre a los muchos sudores, la agobiante sed, los variados pinchazos, un par de caídas fortuitas... y algún que otro error, que quedará como anécdota de una experiencia que sin duda hay que repetir.

Miguel, Manuel, Javier, Oliver y José Luis

Índice del resto de rutas en: www.rutasbicicoruna.blogspot.com
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sábado, 9 de julio de 2011

ETAPA 6: ARZÚA - COMPOSTELA

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El Camino Primitivo en Bici: Oviedo - Santiago de Compostela

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- Lugares de paso: 1. Arzúa - 2. O Pedrouzo (Polideportivo) - 3. Alto de Lavacolla - 4. Monte do Gozo - 5. Catedral

- Longitud: 39 Km. - Hora de salida: 08.20 h. - Llegada: 12.05 h.
- Desnivel acumulado en subidas: 738 m.
- Altitud inicial: 385 m. - Altitud final: 255 m.
- Altitud máxima: 423 m. - Altitud mínima: 251 m.
- Nivel de dificultad: 0 - 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - E
- Para descargar y ver el recorrido con Google Earth: Clicar AQUÍ


Domingo, 29 de mayo de 2.011: Y la guinda... en plato de postre.

Cielos despejados y buena temperatura durante toda la jornada

Hoy nos levantamos algo más temprano que de costumbre. Estábamos decididos a llegar a Santiago con tiempo suficiente para cumplir con los requisitos de todo peregrino y darnos una ducha antes de comer. Sabiendo que el tramo final no tiene grandes dificultades, veíamos factible recorrer los últimos 40 km a un buen ritmo, y a esa tarea nos encomendamos.

Al recoger las bicicletas nos encontramos con la sorpresa de tener que reparar una rueda pinchada,  pero poco después de las 8 ya estábamos en marcha, saliendo de Arzúa por la Rúa do Carme y en busca de un lugar para desayunar que nunca apareció. Iniciamos la bajada para llegar al Rego das Barrosas pidiendo paso para adelantar a los primeros peregrinos, lo que en adelante se repetiría de manera habitual. En este tramo volvimos a coincidir con el grandullón de Melide, que seguía su ruta en busca de una prima. Había pasado noche en Arzúa, pero iba cabreado porque no le habían reservado plaza en un albergue ¡Malditos guiris que lo ocupan todo!

El perfil del terreno es suave, y alternando entre pequeños bosques, prados y plantaciones de maíz, vamos dejando atrás las aldeas de Pregontoño, A Peroxa y Tabernavella. Por fin nos detenemos a desayunar en Calzada, en un moderno complejo hostelero que estratégicamente han construido a la vera del camino para dar servicio a los muchos peregrinos que recorren la ruta. A estas horas ya hay quien se toma un respiro en la terraza aprovechando los primeros rayos de sol.


Aunque la mayor parte de las veces mantenemos una cierta distancia con la carretera, la ruta avanza en paralelo a la N-547. En la zona abundan las repoblaciones de eucaliptos, que se suceden entre los pastizales en que pastan tranquilas las vacas. Las pistas son francas, y recorremos A terra do queixo sin detenernos más de lo necesario. Boavista, Salceda, O Xen, Ras, Brea y O Empalme van quedando atrás, y de vez en cuando surge algún peregrino que aplica su ingenio en algún método curioso para no cargar más peso del necesario.


Se respira un ambiente de tranquilidad en esta mañana de domingo y, mientras pasamos, junto al itinerario van quedando a un lado un par de monolitos dedicados a la memoria de ciertos peregrinos que han ido falleciendo sin llegar a su destino. Menos mal que son muchos más los que consiguen su objetivo final. Sería una auténtica tragedia recorrer los últimos kilómetros contemplando la crónica necrológica de los que nunca podrán volver a intentarlo.

Vídeo de César con imágenes del Camino (Zóupalle ó play)

Una larga bajada entre eucaliptos nos lleva ahora hasta el cauce del Rego do Burgo, pasando por delante de la Ermita de Santa Irene con su fuente barroca de augas milagreiras. Tras cruzar un par de veces la carretera, pasamos por A Rúa, bordeamos O Pedrouzo a la altura del polideportivo escolar, y nos internamos en la ladera del Monte do Grilo, avanzando por una zona de bosque que nos conduce entre riachuelos por las aldeas de San Antón y Amenal.

En el puente que cruza el Rego Amenal comienza la principal dificultad de la jornada. Algo más de un kilómetro y medio de subida con una pendiente exigente y sostenida hasta alcanzar el Alto de Lavacolla, en la entrada misma del Concello de Santiago y junto a las pistas de su aeropuerto.



Después de rodear la cabecera del aeródromo por una senda de tierra, en San Paio volvemos a entrar en una pista de asfalto, que ya no nos abandona hasta el final de la etapa. En Lavacolla pasamos junto a la Iglesia de San Paio bordeando su escalinata de piedra, y superamos el puente de madera que salva el Rego de Lavacolla, donde la tradición dice que los peregrinos han de dejar todas las impurezas del camino para presentarse aseados ante la figura del apóstol. Lo curioso es que, en ese momento, una señora lavaba allí la ropa a la manera tradicional, arrodillada e inclinada sobre una piedra que le servía de fregadero.



Nos queda aún una última subida hasta Vilamaior, para entrar después en un tramo de rectas que, pasando junto a los centros emisores de la TVG y la TVE, noa acerca hasta San Marcos, ya casi un barrio residencial más de la ciudad, que termina en la entrada posterior del complejo del Monte do Gozo, junto a la pequeña Capilla de San Marcos, donde ponemos el último sello en nuestras credenciales de peregrino.

La parte más alta está coronada por un gran monolito de dudosa estética, levantado con motivo de la visita de Juan Pablo II a la ciudad en 1.993, año Jacobeo. Desde aquí se puede contemplar que la ciudad compostelana está a tiro de piedra, pero muchos peregrinos se llevan una desilusión cuando comprueban que no se ven las torres de la catedral, como equivocadamente repiten algunas guías poco informadas.



En la bajada nos desviamos por la carretera para evitar la escalinata por la que continúa el camino, y llegamos al Barrio de San Lázaro después de atravesar la autopista, el cauce del Río Sar, la vía férrea y la autovía de circunvalación. Por una larga avenida se rodea después el Barrio de Fontiñas y, al llegar a la Avenida de Lugo, entramos por fin en las calles de la ciudad.

Siguiendo por la Rúa dos Concheiros y la Rúa de San Pedro pasaremos junto al Convento de Santo Domingo de Bonaval antes de entrar en el casco antiguo por la desaparecida Porta do Camiño.



Las calles se estrechan ahora entre las piedras históricas de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad. Avanzamos entre ilustres y añejos edificios por la Rúa das Casas Reais, la Praza de Cervantes y la Rúa da Acibechería hasta la Praza da Inmaculada, limitada a un costado por la fachada Norte de la Catedral (Porta do Paraíso) y al otro por el Convento de San Martín Pinario. Sólo nos queda cargar a hombros las bicicletas para descender por las escaleras que, pasando bajo el Arco de Gelmírez, nos dan entrada a la concurrida Praza de Obradoiro.

Esta foto fue posible gracias a Ana, que se encontraba allí en ese momento.

Y aquí, a las 12.05 h. del mediodía, frente a la fachada principal de la Catedral de Santiago de Compostela, finaliza una aventura que quisimos iniciar en el mismo lugar y siguiendo el mismo itinerario por el que, en un día ya lejano, el rey cristiano Alfonso II el Casto se desplazó, acompañado de un importante séquito, a dar fe en persona del importante hallazgo que serviría de acicate para consolidar la unidad de sus dominios en la fe religiosa que profesaba: el sepulcro que albergaría los restos del Apóstol.

Con la satisfacción de haber conseguido nuestro objetivo tal y como lo habíamos planeado, pero apenados porque ya no tendría continuidad, recordamos ahora como muy lejanos todos los acontecimientos que durante estos días se fueron sucediendo a un ritmo acelerado. Atrás queda ya la grandiosidad de la ciudad de Oviedo y de sus monumentos históricos, la noche de caballos que pasamos en Salas, el mucho barro antes de Tineo, la caja de los truenos con que nos recibió Pola de Allande, la niebla en el Puerto del Palo, la subida al Alto de La Mesa y la impresionante bajada posterior al Pantano de Salime, la terrorífica ascensión a Fontaneira, la noche de tapeo en la ciudad de las murallas, los muuuuchos sudores que dejamos en el camino... y por supuesto... el suculento chuletón de Grandas de Salime, cuya memoria pervivirá al menos tanto tiempo como los 800 años que ahora se celebran de la consagración de la catedral compostelana, o de los otros tantos que han transcurrido desde que, allá por el Siglo XII, el monje Aymeric Picaud describiese los detalles de su peregrinación a caballo como la primera Guía de Peregrinos. Obra que posteriormente quedó recogida en el quinto y último capítulo del Liber Sancti Iacobi, manuscrito más conocido como Códice Calixtino, que se guardaba en el archivo de la catedral hasta que fue sustraído en fechas muy recientes (acción delictiva en la que declaramos solemnemente no tener la más mínima responsabilidad).



Como en las ciudades por las que pasamos anteriormente, los Indignados del 15-M mostraban su descontento permaneciendo acampados en medio de la plaza. Rodeando sus tiendas de campaña nos dirigimos hacia la Rúa do Vilar, y en la Oficina del Peregrino entregamos nuestras credenciales con los sellos que se van estampando en los distintos albergues de paso, esta vez un tanto vacías, para poder recibir el documento que acredita la peregrinación a Compostela.

Con la satisfacción de haber conseguido nuestro propósito, continuamos nuestro camino paseando plácidamente por las calles de la ciudad, pero ahora a pie, disfrutando de una plácida mañana de domingo. Más tarde, cuando emprendimos en el tren nuestro último trayecto de regreso a casa, no pudimos resistir el efecto de la relajación que comenzó a invadirnos poco a poco, hasta que terminamos cayendo en un profundo sueño...




























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miércoles, 6 de julio de 2011

ETAPA 5: LUGO - ARZÚA

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El Camino Primitivo en Bici: Oviedo - Santiago de Compostela

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- Lugares de paso: 1. Lugo - 2. Santa Eulalia de Bóveda - 3. San Román da Retorta (cruce) - 4. Serra do Careón - 5. Melide - 6. Arzúa

- Longitud: 69,5 Km. - Hora de salida: 09.20 h. - Llegada: 17.15 h.
- Desnivel acumulado en subidas: 1.274 m
- Altitud inicial: 460 m. - Altitud final: 385 m.
- Altitud máxima: 707 m. - Altitud mínima: 306 m.
- Nivel de dificultad: 0 - 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - E
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Sábado, 28 de mayo de 2.011:
Sobremesa futbolera na "Terra do Queixo"

Cielos despejados y buena temperatura durante toda la jornada.

A las 8 de la mañana estábamos ya frente a las Murallas  cargando las alforjas y engrasando la cadena, bajo un cielo sin nubes que anunciaba una agradable jornada. Al contrario que en la tarde anterior, hoy no nos hizo falta usar el ascensor para mover las bicicletas. Las bajamos directamente por las escaleras del Hostal. Volvimos a entrar por la Puerta de San Pedro para enlazar con el camino correcto y en la primera cafetería abierta entramos a desayunar.

A los pocos minutos iniciábamos la ruta atravesando el casco antiguo de Lugo por la Rúa de San Pedro, Praza Maior y Rúa do Bon Xesús, saliendo al exterior por la Puerta de Santiago, frente a la fachada de la Catedral. La Calzada da Ponte nos lleva en cuesta abajo hasta atravesar el cauce del Río Miño por la Ponte Vella, obra de origen romano aunque con varias reconstrucciones posteriores.



Durante un rato se bordea el río, pasando junto a las instalaciones del Club Fluvial, pero al llegar a la Iglesia de San Lázaro, a la altura de un moderno puente de vistosa estructura, la ruta se desvía en cuesta arriba para alejarnos definitivamente de la ciudad. Siempre por asfalto, abandonamos el Valle del Miño siguiendo la carretera LU-2901, que nos lleva por Seoane y San Vicente do Burgo, avanzando con rapidez y disfrutando del paisaje.


Como la etapa de hoy no se preveía muy exigente, no quisimos dejar de pasar la oportunidad sin visitar el santuario tardo-romano de Bóveda, aunque queda algo apartado del Camino. Nos detuvimos un instante una vez en el desvío, y un numeroso grupo de vacas que estaban pastando plácidamente, diseminadas por toda una finca que bordeaba la carretera, se fueron juntando y colocándose en una alineación perfecta para hacernos los honores. En ese momento aún no éramos conscientes de que nuestra fama había llegado a estos territorios. Sólo les faltó hacernos la ola...


Construido en el Siglo III en honor a la diosa Cibeles, el pequeño templo cuenta con elementos arquitectónicos únicos en esta parte del territorio bajo dominio de los romanos. De planta rectangular y con una pequeña piscina en el centro, está cubierta por una bóveda de cañón con importantes pinturas murales, a la que se accede por una puerta con un arco de herradura considerado como el más antiguo de la península. Originalmente, el edificio tenía dos plantas de las que sólo se conserva la inferior o cripta. La planta superior estaba dedicada al sacrificio de animales, función que quedó interrumpida con la llegada del cristianismo, siendo el local reconvertido en capilla y su culto, dedicado a Santa Eulalia. Posteriormente, la planta superior del templo fue demolida, y en la misma finca se construyó la actual Iglesia de Santa Eulalia



Pero, cuando llegamos al lugar de Bóveda, nos encontramos con la sorpresa de que el considerado como Monumento Nacional estaba cerrado, y que el horario de visitas estaba limitado entre las 9 y las 15 horas, de lunes a viernes... y hoy era sábado. ¡Pero cómo no se nos había ocurrido! ¡Quién será el insensato que va de visita en un fin de semana, y no en horario laborable! Después de subirnos a los muros que lo protegen, para poder al menos obtener una foto, seguimos pedaleando para retomar nuestra ruta, en silencio...



Avanzando siempre por la misma carretera LU-2901, hemos de detenernos en un par de ocasiones para dejar paso a la auténtica riqueza de esta tierra, grandes rebaños de vacas que salen a nuestro paso a recibirnos. Rodando sin prisas entre varias ermitas y algún cruceiro, vamos dejando atrás las aldeas de Bacurín,  San Pedro de Mera, San Román da Retorta Vilamaior de Negral, hasta que, un par de kilómetros antes de llegar a Ferreira de Negral, abandonamos el asfalto para entrar en un camino que atraviesa un par de caseríos y un riachuelo, sorprendiéndonos con un tramo cortado que nos obliga a dar un pequeño rodeo, y con alguna pendiente que nos conduce de manera más entretenida hasta la casa rural Casa da Ponte. Allí nos detenemos un rato a reponer fuerzas, junto a un puente romano de un solo arco que salva el estrecho cauce del Río Ferreira.



Comenzamos a subir de nuevo a partir de Merlán, para superar la que será principal dificultad de esta jornada, el ascenso a la Serra do Careón, límite entre las provincias de Lugo y A Coruña y cuyo paso está jalonado por los molinos de un parque eólico. Su paisaje distinto y lo accidentado del itinerario hace de esta zona una de las más bonitas de la etapa.


Una vez superada la Sierra, en la bajada pasamos por las aldeas de Vilouriz y Vilamor, desde donde ya se divisa a lo lejos la localidad de Melide, lugar en que el Camino Primitivo enlaza con el Camino Francés. La hora de comer se acerca y hemos previsto hacerlo en la Pulpeira Ezequiel. Siguiendo ahora por el asfalto de la AC-4604, tras cruzar el Río Furelos entramos en Melide a las 14.05 h. por la Avenida de Toques y Friol... Objetivo conseguido.



Entrando al mesón por la puerta trasera nos dejan guardar las bicicletas en el interior, con lo que podemos estar un rato despreocupados. Nos sentamos en una mesa alargada en torno a unas potentes cervezas, y pasamos un rato agradable junto a un curioso peregrino de grandes dimensiones que dice andar buscando a una prima. Entre pan y pan, nos sirven buenas raciones de pulpo á feira  y de carne ó caldeiro de las que damos buena cuenta. Es el momento para arrancarse a cantar...

Voy recordando aquellas calles
que desde niño yo recorrí...
Y ahora que estoy rodeado de amigos
levanto mi copa y brindo por ti...



Cuando salimos del local, reservamos unos minutos para recorrer el núcleo histórico de la villa de Melide, antiguamente amurallada y paso obligado de peregrinos, donde podemos ver un cruceiro del Siglo XIV junto a la Capilla de San Roque, que pasa por ser el más antiguo de Galicia. En la Praza do Convento se alza el Ayuntamiento y la Iglesia de San Pedro, antigua sede del que fue monasterio franciscano. Siguiendo la Calle de San Antonio se sale al Barrio de Santa María, donde se puede contemplar una hermosa Iglesia románica construida en el Siglo XII en honor a Virgen.




Hasta el final de etapa en Arzúa hay que cruzar varias veces la carretera N-547, pero ahora nos separamos del asfalto por un camino rural. Salvamos el Rego Catasol por una característica pontella de grandes piedras, difícil para las bicicletas, en un territorio dominado por robles y abedules. Los lugares de Raído, A Peroxa, Boente de Abaixo, Boente de Arriba, Castañeda, Pedrido y Río se alternan entre subidas y bajadas con los regatos de Valverde, Boente y Ribeiral. Si hasta aquí no era frecuente cruzarnos con muchos peregrinos, ahora comienza a ser algo habitual.



Tras un largo ascenso entre los eucaliptos del Monte de Doroña, después de atravesar la carretera iniciamos una larga bajada hasta el cauce del Río Iso, paraje bucólico donde se encuentra el popular albergue de Ribadiso, que aprovecha las instalaciones restauradas del antiguo Hospital de San Antón.

Ya sólo nos resta una última subida antes de entrar en Arzúa por la Rúa de Lugo, donde hay varios albergues (esto es el Camino Francés y en eso se nota para bien). Seguimos un poco más hasta llegar al Albergue Vía Láctea, en la calle de salida hacia Vila de Cruces, donde remataremos nuestra jornada.



El albergue está en los bajos de un edificio de nueva construcción, y cuenta con buenos servicios de aseo, cocina, sala de estar, lavadero y un patio trasero habilitado como solarium. Nos instalan en una habitación para los tres, nos proporcionan un lugar para lavar y guardar las bicicletas y nos dejan una llave para volver a la hora que queramos. ¡Mejor imposible!

Aunque nos damos un buen paseo, la visita por el pueblo es lo menos importante. Hoy se juega la final de la Champions entre el Barça y el Mánchester, aunque algunos del real Madrid se lo toman como si ellos mismos se jugasen la vida en el envite. En la calle principal hay mucho ambiente, ambas aficiones hacen guardia en sus respectivas bases logísticas situadas a escasos metros de distancia. En el Bar Pedrito se reúnen los aficionados del Barça y, en la Cafetería Venus, sus oponentes del Real Madrid.

Nosotros buscamos un territorio neutral y, en una calle paralela, tomamos asiento delante de una gran pantalla en la Cervecería O Rueiro. Aunque todavía falta mucho para el comienzo del duelo, de aquí ya no nos mueve nadie. Mientras se llena el local damos buena cuenta de unas cervezas fresquitas, luego vendrán las raciones... Tarde animada de fútbol en que el Barcelona despliega todo su poderío y se proclama campeón al vencer por 3-1 con goles de Pedro, Messi y Villa. Para los del Madrid, un día más de dolor a los que últimamente no les ha quedado otra opción que habituarse. ¡César... lo siento!




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