miércoles, 8 de julio de 2009

LA MARINA - PUENTE DEL PASAJE

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(Clicar en cada imagen para ampliarla)

- Zona: Ciudad de La Coruña
- Longitud: 6,5 Km.
- Duración: 25 min.
- Dificultad: 0 - 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - E
- Para ver con Google Earth: clicar AQUÍ

- Lugares: 1. Dársena de La Marina - 2. Delegación del Gobierno - 3. Casa del Mar - 4. Rotonda de acceso al puerto de Oza - 5. Hospital de Oza - 6. Hospital Materno-Infantil - 7. Puente del Pasaje

- Comentario: Este itinerario no es una ruta como las demás, sino que se trata de la forma de salir de la ciudad hacia el Puente del Pasaje, punto de inicio de otras rutas, evitando el tráfico de las principales avenidas de la ciudad. También desde aquí se conecta con el paseo marítimo de O Burgo, pasando por debajo del puente. Su mayor dificultad es la rampa que sube desde Las Jubias al Materno, corta pero intensa.
Desde la dársena se llega hasta la Casa del Mar circulando por la acera que bordea la muralla del puerto. Una vez allí se entra a la carretera que lleva al Puerto y a la Playa de Oza. Por una pasarela en rampa situada detrás de uno de los edificios del Hospital se accede a la carretera de Las Jubias, por la que se circula hasta llegar al Hospital Materno-Infantil. Desde allí hasta el puente se circula por la acera. Si se quiere conectar con el paseo de O Burgo hay que desviarse antes de llegar al puente por la carretera que llega hasta el borde de la ría.

- Imágenes:












Índice del resto de rutas en: www.rutasbicicoruna.blogspot.com
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viernes, 3 de julio de 2009

CIEN GAVIOTAS

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martes, 30 de junio de 2009

CAMARIÑAS - LAXE

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(Clicar en cada imagen para ampliarla)

- Zona: Concellos de Camariñas, Vimianzo y Laxe (Costa da Morte - A Coruña)
- Longitud: 42 Km. (Sólo ida) - Duración: 4 h. 10 min.
- Desnivel acumulado en subidas: 658 m. - Altitud máxima: 191 - Altitud mínima: 0
- Dificultad: 0 - 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - E
- Para ver con Google-Earth: clicar AQUÍ

- Lugares: 1. Puerto de Camariñas - 2. Faro de Cabo Vilán - 3. Punta do Boi - 4. Praia do Trece - 5. Arou - 6. Camelle - 7. Praia de Traba - 8. Praia de Soesto

- Comentario: Es el primer recorrido que hice en bicicleta de montaña y le tengo un aprecio especial. Puede comenzar y terminar tanto en el puerto de Camariñas como en el de Laxe, hasta donde llegaremos en coche. Siempre próximo a la costa, el itinerario nos presenta terrenos muy variados que van a requerir tanto de nuestra capacidad técnica como de la resistencia de nuestras piernas. El tramo de sendero que bordea el mar entre la ensenada de Camelle y la playa de Traba, así como el que desde el otro extremo de Traba llega hasta la playa de Soesto, son los de mayor exigencia técnica. En algún momento nos obligarán a echar pie a tierra. Las tramos con pendientes más exigentes y prolongadas se encuentran a partir de la Punta do Boi (Cabo Tosto), una vez sobrepasado un pequeño cementerio en el que están enterrados 172 guardiamarinas del Serpent, buque escuela británico que embarrancó y naufragó en la zona en 1890. Desde allí y hasta llegar a Arou atravesaremos por pistas amplias la Sierra de Pena Forcada, zona arbolada donde veremos gran cantidad de generadores eólicos.

Al poco de salir de Camariñas disfrutaremos de la belleza del entorno de Cabo Vilán y de su magnífico faro. A lo largo de toda la ruta nos iremos encontrando con innumerables calas de piedras redondeadas y playas de arena fina que invitan a refrescarse, atravesaremos las dunas de la extensa playa de Traba por una moderna senda de madera que bordea su laguna y al final, como guinda del pastel, contemplaremos la espectacular playa de Soesto. La última subida para llegar al alto desde el que descenderemos a Laxe nos hará sudar.

Es un recorrido en el que se disfruta del esfuerzo, con unas panorámicas costeras impresionantes y con la posibilidad de darse un chapuzón en cualquier playa. Difícil de mejorar.

- Imágenes:













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domingo, 28 de junio de 2009

EN BUENA COMPAÑÍA

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Empieza a ser difícil volver a juntar al grupo de Juramentados al completo. Con la llegada del verano mejora el tiempo, pero también cambian las circunstancias personales, y éstas no siempre son compatibles. El pasado Viernes organizamos una salida de jornada completa para matar el gusanillo, aunque creo que todavía le hemos dado más vidilla, porque tanto a César como a mí nos han quedado ganas de repetirlo en cuanto se presente otra oportunidad. ¡Ya tenía ganas de recuperar la bicicleta y de hacer un recorrido decente!

Esta vez ha sido una ruta de ida y vuelta por la siempre recomendable Costa da Morte, en el tramo comprendido entre el puerto de Laxe y el faro de Cabo Vilán. Con paradas incluidas, hemos empleado un total de 10 horas para completar 75 kilómetros en los que ha habido de todo: Recogidos y limpios arenales entre ariscos pedregales, bosques cerrados y amplios espacios abiertos, impresionantes panorámicas costeras con playas y acantilados, pistas de tierra y senderos tortuosos, algo de asfalto, prolongadas y exigentes subidas con sus correspondientes descensos, vías por alguno calificadas como romanas y sus alternativas fenicias (en "cristiano", corredoiras para cabras y para lagartos), alguna caída, momentos para sudar la gota gorda o de zambullirse entre las plácidas olas...

Una jornada para disfrutar del esfuerzo de principio a fin, en la que el sol y las buenas temperaturas no nos abandonaron en ningún momento. Siempre en pleno contacto con la naturaleza y sin apenas presencia humana en la mayor parte del recorrido, hemos desfilado por el sobrecogedor paraje de Cabo Vilán, las dunas, la laguna y los montes del Espacio Natural de Traba, los hermosos arenales de Soesto y Arou, la singular playa de O Trece, el parque eólico de la Sierra de Pena Forcada y el reducido hábitat de Man, el ermitaño de la ensenada de Camelle que no merece su actual estado de abandono. Algo de esto aparece en el siguiente vídeo.



Las cañas y el pulpo de la comida en el bar "A Chalana" de Camelle. ¡Recomendable!

¿Te apuntas a la próxima?
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sábado, 27 de junio de 2009

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

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- De los creyentes y de los escépticos...












- De los radicales y de los moderados...





















- De los ganadores y de los que casi nunca ganan...














- De los deportistas y de los sedentarios...













- De los más jóvenes y de los menos jóvenes...
























- De los rígidos y de los flexibles...













- De los empleados y de los empleadores...













- De los idealistas y de los materialistas...













- De los innovadores y de los conformistas...













- De los verdes y de los amarillos...













- De los de cualquier color ...













- De Hércules y de Gerión...


... La Torre es Patrimonio de TODOS

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martes, 23 de junio de 2009

BUENAS SENSACIONES

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Casi recuperado de la condromalacia rotuliana que me diagnosticaron hace unos meses, empecé a correr otra vez a la vuelta del Camino de Santiago, comprobando progresivamente y sin forzar el estado de ambas rodillas. Aunque no me siento del todo seguro de que el asunto no se vuelva a reproducir, y que todavía estoy bastante "verde" en ritmo de carrera, era obligado participar en la Media Maratón del domingo pasado. Para algo de lo poco serio que nos organiza nuestra concejalía de deportes hay que apoyarlo.

Con poco más de tres vueltas a un circuito de 7 Kilómetros, el recorrido no es el más atractivo que podían haber elegido, pero tiene la gran ventaja de ser totalmente llano. Al ser una prueba homologada y válida para el campeonato gallego de la distancia, el aliciente de poder hacer buenas marcas atrajo a casi 400 atletas federados y a muchos corredores populares. En total, más de 1.000 inscripciones antes de comenzar la carrera, que no está mal para ser la primera vez.

El día salió completamente soleado y con una temperatura más alta de lo que me hubiera gustado, con lo que era obligatorio tomar precauciones: Visera, gafas de sol, crema protectora y una buena dosis de mi "poción mágica" me ayudaron a no achicharrarme y a estar bien hidratado durante la carrera. Mis zapatillas voladoras hicieron el resto.

Como mi prioridad era acabar la carrera "con pulso en las venas", empecé bastante reservón. Aprovechaba los sucesivos avituallamientos para refrigerar, vaciándome un botellín de agua por encima, a lo que también me ayudaba el "tren de duchas" situado a la altura de La Marina. Debido a estar bastante escaso de entrenamiento, temía la fatiga con que podría llegar a la última vuelta, pero ya pasada la mitad de la prueba me encontraba muy entero, con fuerzas para aumentar el ritmo en los últimos kilómetros. Me permití por primera vez el lujo de entrar en la meta esprintando. Al final entré en 1 h. 40 min. en el puesto 320 -el 33 de mi categoría de Veteranos-, mejorando en 5 minutos mi previsión inicial. ¡Felicidad completa!

A los otros dos Juramentados que participaban también les fue muy bien. Pablo entró en el puesto 111 en 1 h. 27 min. y Jaime lo hizo en el puesto 195 en 1 h. 33 min. ¡Mi enhorabuena para ellos!

Hay que ir pensando en la próxima, que nos estamos quedando sin ideas...

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miércoles, 17 de junio de 2009

SAGA DE CAMPEONES

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...Dedicado a un futuro Valerón...
(como dice su abuela)
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domingo, 14 de junio de 2009

10ª ETAPA: Melide - Santiago de Compostela

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- Distancia Recorrida: 54 Km.
- Hora de Salida: 10.00 h.
- Hora de Llegada: 18.25 h.
- Puertos con dificultad: Monte do Gozo (350 m.)
- Lugares de paso: 1. Melide - 2. Arzúa - 3. Salceda - 4. O Pedrouzo - 5. Lavacolla - 6. Santiago de Compostela

Domingo, 5 de Abril de 2.009 - Sol radiante y cielo despejado. Buena temperatura

- Desarrollo de la jornada: Esta vez nos levantamos sin prisa y desayunamos en la cafetería del mismo hotel. Para esta última etapa habíamos programado deliberadamente recorrer una distancia más corta en la que poder disfrutar de cada momento y llegar a la meta con tiempo suficiente. Y con ese objetivo nos pusimos en marcha, dejando atrás Melide por un lateral de la iglesia de Santa María.

Al igual que en la jornada anterior, el itinerario discurre por constantes toboganes, cruzando regatos y pozas entre robles, castaños y abedules. Tras pasar por Raído, Boente y Castañeda llegaremos a Ribadiso de Abaixo cruzando el río sobre el arco de un puente medieval. Aquí pararemos a sellar en el albergue de peregrinos, antes Hospital de San Antón, situado en varios edificios rehabilitados a la orilla del río Iso a los que dedicaremos unos minutos de visita.













El Camino está bien cuidado después de atravesar Arzúa, lo que para los ciclistas es de agradecer, y adopta la apariencia de una pista forestal por donde se puede circular con facilidad. Aparecen ahora con mayor frecuencia los bosques repoblados de eucalipto, las panorámicas se van ensanchando progresivamente y las pendientes se suavizan.













Pregontoño, Peroxa, Tavernavella, Boavista... Son sonoros nombres de pequeñas aldeas que vamos dejando atrás con facilidad. En poco más de dos horas ya nos habíamos "merendado" media etapa, por lo que en Salceda decidimos parar un buen rato en un mesón provisto de una espléndida terraza exterior... A la vista de un hórreo destartalado cayeron unas buenas cañitas con tapa de tortilla y empanada, unos gratificantes rayitos de sol y abundantes risas.

En este rato de descanso coincidimos con un grupo de escolares y sus profesores haciendo el Camino en fin de semana. Algunos iban bastante mal equipados para andar o notaban la falta de costumbre, porque no paraban de lamentarse del dolor que les provocaban sus pies.
























Nos vienen a la memoria los recuerdos de las intensas jornadas que ahora están próximas a su fin: Los ronquidos de St. Jean Pied-de-Port, la "pájara" de Roncesvalles, el "aquelarre" de Cirauqui, el-partido-que-no-pudo-ser en Los Arcos, la soledad de Azofra, el paso por la Sierra de Atapuerca, el lechazo de Burgos, la subida del "cuerpo a tierra" en Castrojeriz, el barrio húmedo de León, las risas de Foncebadón, la intensa jornada de paso por O Cebreiro, la mágica lluvia de Samos... y ya estamos aquí, llamando a las puertas de Compostela con un sentimiento dividido, con un intenso deseo de "abrazar al Santo" que se alterna con otro no menor de retrasar la llegada para seguir prolongando la aventura... pero esto no ha terminado todavía, hay que seguir...

Al rato de reiniciar nuestra marcha encontramos a un costado de la pista un pequeño monumento dedicado a un peregrino fallecido en el lugar en 1993, un tal Guillermo Watt. Se trata de la reproducción en bronce de las zapatillas que llevaba puestas. Debía de ser un personaje muy importante para merecer tales honores... o algo así.

Por esta zona siempre está presente la carretera N-547, de la que nos separamos a ratos y que cruzamos en innumerables ocasiones para llevarla alternativamente a nuestra izquierda o derecha. Seguimos entre eucaliptos por las aldeas de Ras, Brea, Santa Irene, A Rúa... parando para comer en la Parrillada Regueiro, en O Pedrouzo, cabecera del concello de O Pino. Caerá un potente churrasquito...
















Al poco de reanudar la marcha, en el tramo que nos queda hasta el final entraremos en una zona progresivamente urbanizada que nos va anunciando la proximidad de la capital de Galicia. Toparemos con un polígono industrial, bordearemos el aeropuerto, atravesaremos un par de autovías, varias carreteras y rotondas... El Camino va perdiendo su encanto en la misma medida en que aumentan las ganas de llegar.

Al sobrepasar Lavacolla paramos a un costado de las instalaciones de la Televisión de Galicia para dar una sorpresa a un buen amigo que está trabajando en ese momento. Una oportuna llamada de móvil y... ¡Sorpresa!... Javi "el pequeñito" deja lo que tiene entre manos para salir emocionado a saludarnos. ¡Lástima de valla metálica! La foto queda para el recuerdo.


















Después de San Marcos sólo nos queda pasar por el Monte do Gozo, desde cuyo alto ya se aprecian las torres de la Catedral. Situado en su parte más alta, el Monumento al Peregrino es horroroso, pero aún lo es más el macroalbergue en el que multitud de peregrinos pasan la última noche de su ruta. Sus innumerables barracones alineados le dan el aspecto de un campo de refugiados... o algo peor. ¡Y ni siquiera tiene un cartel anunciando la recepción!

Después de la última bajada nos espera la monumental ciudad del apóstol, pero su entrada no se lo pone fácil a los peregrinos, vayan a pie o en bicicleta... Bajar por unas escaleras, atravesar la autopista, cruzar el barrio de San Lázaro por delante del Palacio de Congresos, seguir por la rúa das Fontiñas y, ya en el casco antiguo, las concurridas rúas de Os Concheiros, San Pedro, Casas Reais, Praza de Cervantes, Acibechería... Una vez en la Praza da Inmaculada, flanqueada por la Catedral y el Monasterio de San Martiño Pinario, sólo nos queda descender con la bici a cuestas las escaleras que hay bajo el Arco del Pazo de Xelmírez para entrar por el lateral de la Praza do Obradoiro.

Víctor, César, Jaime, Pablo, Miguel... ya estamos todos... ¡Adelante!


















Al doblar la esquina... ¡Desde el interior de la plaza se oyen aplausos y gritos de ánimo! Nos sentimos el centro de todas las miradas, protagonistas al regreso de una singular aventura... Allí, al pie de la Catedral, están Mercedes, Ana, Rosa, Mónica y Bibiana con sus voces de ánimo... pero también Belén, Alejandro, Patricia, Clara, Ángela, Antía y Paula que, con el resto de familiares, esperaban emocionadas nuestra llegada. Es un momento para disfrutar...

¡Lo hemos conseguido, estamos en Compostela!




















Tras los abrazos y los besos de rigor nos queda tiempo para cumplir un par de trámites. En primer lugar nos dirigimos al nº 1 de la Rúa do Vilar, a la Casa do Deán donde está la Oficina del Peregrino. Allí nos estampan el último sello que completará nuestra credencial y, después de comprobar que cumplimos todos los requisitos del buen peregrino, nos hacen entrega de la ansiada Compostela, el diploma que acredita que hemos completado el Camino.


Después visitaremos con calma la Catedral, que esta vez se me antoja más bonita que en ocasiones anteriores. No pueden faltar el abrazo al apóstol, la visita al sepulcro, el Pórtico de la Gloria, a pedra dos croques... y para rematar la faena... unas cervecitas con que celebrar la ocasión, ahora ya en familia.


Cansados pero inmensamente satisfechos. Agradecidos por haber compartido esta experiencia con el resto de Juramentados. Ese es el estado en que nos encontramos después de haber recorrido 862 kilómetros para conseguir nuestro objetivo...

...Orgullosos como los caballeros medievales cuando regresaban de las cruzadas...



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